La Vida

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Hasta luego papá

Este es mi padre, su nombre es Gaspar, tiene 92 años y en la madrugada de este lunes día 21, ha fallecido.

"Entonces habló Almitra: "Ahora quisiéramos preguntarte sobre la Muerte."

Y él respondió:
"¡Queréis conocer el secreto de la muerte!
Mas ¿cómo conocerlo a menos que lo busquéis en el corazón de la vida?
El búho, de ojos sitiados por la noche que son ciegos por el día, no puede quitar el velo al misterio de la luz.
Si en verdad queréis contemplar el espíritu de la muerte, abrid de par en par vuestro corazón al cuerpo de la vida.
Porque la vida y la muerte son una, lo mismo que son uno el río y el mar.

En lo más hondo de vuestras esperanzas y deseos descansa vuestro silente conocimiento del más allá.
Y como semillas que sueñan bajo la nieve, así vuestro corazón sueña con la primavera.

Confiad en los sueños, porque en ellos se esconde el camino a la eternidad.
Vuestro miedo a la muerte no es más que el temblor del pastor de pie ante el rey, cuya mano va a posarse sobre él para honrarlo.
Bajo su miedo, ¿no está jubiloso el pastor sabiendo que podrá ostentar el sello del rey?
¿No le hace eso más consciente de su temblor?

Porque, ¿qué es el morir, sino entregarse desnudo al viento y fundirse con el sol?
¿Y qué es dejar de respirar, sino liberar la respiración de sus inquietos vaivenes para que pueda alzarse y expandirse y buscar sin trabas a Dios?

En verdad, sólo cantaréis realmente cuando bebáis del río del silencio.
Y sólo cuando hayáis alcanzado la cima de la montaña empezaréis a escalar.
Y sólo cuando la tierra reclame vuestros miembros, bailaréis en verdad."

(Gibrán Jalil Gibrán)


"La mitad de tu Ser consiste en tu madre, y la mitad de tu Ser consiste en tu padre. Si ellos no estuvieran aquí, tú no estarías aquí. Todo lo que te está ocurriendo, en cierto modo, es por ellos. Por lo tanto, cualquier cosa que hayan hecho, tienes que agradecerlo. " Dice Osho

Pues a esa mitad de mi Ser que consiste en mi padre, deseo honrarlo y darle las gracias: Gracias, mil gracias papá por darme la vida y gracias por todo lo bueno que me has dado que ha sido mucho. Me siento orgullosa de ser tu hija.
Has regresado al Hogar, ahí descansas en paz... Hasta luego papá.

Fotos: Julio 2009. Autora: Mira Azevedo. Gracias Mira, este si que es un gran regalo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

BUENOS DIAS

Si la única oración que dijera
en toda la vida fuera ¡Gracias!,
bastaría.
(Johann Eckhart)



Ama y haz lo que quieras. Si
callas, callarás con amor; si
gritas, gritarás con amor; si
corriges, corregirás con amor, si
perdonas, perdonarás con amor.
(San Agustin)

viernes, 20 de noviembre de 2009

ORACIÓN DE LA MUJER


Pido fortaleza y revelación.

Fortaleza que me permita ser valiente y pura y acunar a mis niños y enseñarles a sonreír.

Y revelación para tener la total certeza de quién es el que me da la vida y por qué estoy aquí.

Revelación de mi tarea, de mi aprendizaje, de mi valor y de lo que sé que soy.

Que me dé mi Dios, la mirada clara, para que con lucidez, tenga visión plena y que lo que vea y
se me revele, me permita manifestar la poderosa energía que me envuelve, y me convierta en mujer plena y capaz.

Mujer de manos tibias y ojos brillantes.

Valiente y pura. Solidaria y libre.

Convertirme en la mujer de mirada limpia y corazón fuerte, que sin temores y con total veneración, cree en su Dios y por El vive.

Pido a la Divinidad, que me guíe y alimente con la sabiduría infinita de la Fuente del Profundo
Amor de la Conciencia Cósmica.

Enjugo mis lágrimas y entrego a mis criaturas, y me decido a caminar la Tierra anunciando que el Reino ha abierto sus puertas.

Pido la llave para que a paso firme pueda iniciarme en la Divina misión por la que tomé este cuerpo y elegí esta vida.

Ya estoy lista y soy consciente de la perfección Divina y de la fuerza cósmica que me envuelve.

Quiero ser partícipe y colaboradora y voluntaria generosa.

Que se me tome en cuenta a la hora de repartir los dones, tengo mis manos limpias y dispuestas, mi corazón me ha dado una visión reveladora y ahora sí, pondré manos a la obra, porque puedo vislumbrar aún desde mi insignificancia, la vasta grandeza.

Desde mi humildad, solicito ser bienaventurada.

Pido tener ojos que vean y oídos que escuchen, para que me sean perceptibles la visión magnífica y el son infinito.

Te entrego mis pensamientos uno a uno, mis sentimientos agobiantes, mis preocupaciones, mis temores, mis tristezas y todo lo que me abate y me entorpece la vida.

Y así ser de las nuevas mujeres que habitarán la Tierra.

Mujeres de luz. Mujeres silenciosas y de ojos infinitos.

(Anónimo)

jueves, 19 de noviembre de 2009

HUMILDAD







La humildad es una semilla que no se pretende flor
y no se sabe fruto,
pero encierra en su interior todo el potencial del sol
madurado por el surco.

La humildad es surco fértil, tierra oscura, agua subterránea,
silenciosa savia, aire transparente.
La humildad es esa condición que te permite mirar el universo de todos los seres y
las cosas,
como las infinitas variedades del amor.

Pan humilde entre tus dientes, blando y fresco.
Es una semilla que del vientre oscuro de la tierra fue ascendiendo.
Un sencillo sembrador en el surco abierto la sembró.


Agua lluvia la ablandó.
Con su sudor el segador un día recolectó el fruto de un otoño.
Un humilde panadero lo horneó,
y ahora tú disfrutas la cosecha del sol, del hombre y de la tierra. ¿Te has dado
cuenta?


La humildad es silenciosa como la gestación
es vulnerable como el agua
es transparente como el aire
es cálida como el fuego
es tierna como la infancia.
Es como tú,
cuando has abierto el corazón...

(Jorge Iván Carvajal Posada)
Foto: San Juan de la Cruz -Segovia Mayo 2009

martes, 17 de noviembre de 2009

SONIDOS QUE ME HABITAN

La misión del ser humano reside en poder captar los mil ecos que vienen de esa gran Voz que resuena de punta a punta del universo y que vibra en cada ser. Nos cabe unir nuestra voz a ese eco universal. Estamos llamados a ser sinfónicos y a venerar al maestro de esa inmensa orquesta cósmica.

Leonardo Boff



En el silencio de tu alma, en el retiro de tu concentración, el romance con el Infinito es eterno.

Paramahansa Yogananda

domingo, 15 de noviembre de 2009

RISA SANADORA

Tienes en tu corazón un inagotable tesoro que compartir .

(Tenzin Gyalpo)



La risa es una medicina gratuita… natural y que todos podemos desarrollar como tal...

La risa previene enfermedades del corazón, ya que una de las principales causas de ataques al corazón son el miedo y el enojo.

Reírse nos hace sentir vivos y reduce el nivel de estrés.

El humor es el camino más directo para conectarse con uno mismo y mejorar la relación con los demás.

Se suele decir que la risa es el aerobic del alma debido a que, cuando nos reímos de verdad y a carcajadas, ejercitamos todos los sistemas de nuestro cuerpo.

Si se piensa en la última vez que te reíste de verdad y se recuerda cómo nos dolía todo el cuerpo al dejar de reír, es porque se ha hecho ejercicio. Nuestro sistema cardiovascular, por ejemplo, se ejercita cada vez que el ritmo cardíaco y la presión sanguínea aumentan para luego descender nuevamente. Nuestra agitada respiración crea un vigoroso intercambio de aire en los pulmones y constituye un saludable ejercicio para el sistema respiratorio. Además nuestros músculos liberan tensiones cada vez que se contraen y relajan. Por último, hay que tener en cuenta que 20 segundos de carcajadas supone el mismo ejercicio para el corazón que 3 minutos de remo.

Sufrir ante los problemas representa una actitud negativa ante la vida, reír en medio de los problemas representa una actitud positiva, la diferencia es considerable teniendo en cuenta que la risa provoca respuestas fisiológicas beneficiosas en nuestro cuerpo, como la liberación de hormonas endorfinas (analgésico natural de nuestro organismo) y la reducción del cortisol, que deprime nuestro sistema inmunológico y que se libera, sobre todo, como resultado del estrés al que estamos sometidos.



¡¡¡FELIZ DOMINGO!!!

jueves, 12 de noviembre de 2009

ABRAZO SANADOR

Esta mañana Joaquín Tamames envia como pensamiento simiente este hermoso vídeo junto con estas palabras:

"Vamos dejando pasar una tras otra las oportunidades de encuentro.

Todos tenemos el tiempo contado en esta encarnación y acumulamos muchos abrazos todavía debidos, todavía esperados.

Abrazos sanadores.

Pero esta mañana tenemos una nueva oportunidad para empezar. Para ser amorosos con todos los seres sintientes. Para hacer que el alma habite más suavemente el cuerpo.

Que este gorrión sea símbolo de otra forma de pasar por el mundo.

Que el abrazo del padre y del hijo sea el abrazo de todos.

Esa es hoy nuestra plegaria".

Que así sea Joaquín, que así sea. Gracias.

martes, 10 de noviembre de 2009

ARREPENTIMIENTO

Cuando Shibli tiró la rosa

Si has hecho algo equivocado, ve donde esa persona. Sé humilde, pide perdón. Sólo esa persona puede perdonarte, nadie más. Y recuerda que ése es el significado de la palabra «pecado»: olvido. Por tanto, no vuelvas a olvidarlo y repitas lo mismo; en otro caso, pedir perdón perderá todo el sentido. Sé cuidadoso, permanece alerta, sé consciente; y no vuelvas a hacer lo mismo. Recuerda no cometer otra vez el mismo error; esto debería convertirse en una decisión que tomas, entonces estás realmente arrepentido. El arrepentimiento puede convertirse en un fenómeno muy, muy profundo si comprendes la responsabilidad. Entonces, incluso algo mínimo, si se convierte en verdadero arrepentimiento, no sólo verbal, no sólo superficial; si se hunde en tus raíces, si te arrepientes de raíz; si todo tu ser tiembla y llora, y te salen lágrimas —no sólo de tus ojos, de cada célula de tu cuerpo— entonces el arrepentimiento puede convertirse en una transfiguración.


La primera vez que se dio a conocer el nombre de Shibli fue cuando Mansoor al-Hillaj estaba siendo asesinado. En el pasado, muchos han sido asesinados por gente supuestamente religiosa —Jesús fue asesinado—, pero nunca hubo un crimen igual al de al-Hillaj. Primero le cortaron las piernas —estando vivo— y después las manos. Después le arrancaron la lengua y le sacaron los ojos; y seguía vivo. Lo cortaron en pedazos.

¿Y cuál era el crimen que había cometido? Había dicho: An'al Hak. Signfica: «Soy la Verdad, soy Dios». Todos los videntes de los Upanishads lo declaran: «Aham Brahmasmi: soy Brahma, el Ser Supremo». Pero los mahometanos no pudieron tolerarlo.

Mansoor es uno de los grandes sufíes. Cuando empezaron a cortarle las manos miró al cielo, rezó a Dios y dijo: —¡No puedes engañarme! Puedo verte en todos los presentes. ¿Estás tratando de engañarme? ¿Has venido como un asesino, como un enemigo? Pues te digo que vengas como vengas te reconoceré, porque te he reconocido dentro de mí. Ahora no hay posibilidad de engaño.

Shibli era compañero y amigo de al-Hillaj. La gente tiraba piedras y barro para ridiculizar a al-Hillaj, y Shibli permanecía allí. Mansoor se reía. De repente empezó a llorar porque Shibli le lanzó una rosa. Alguien le preguntó: —¿Qué pasa? ¿Te has vuelto loco? ¿Te ríes cuando te tiran piedras y ahora que Shibli te ha lanzado una rosa te pones a llorar?

Mansoor dijo: —La gente que me tira piedras no sabe lo que hace. Pero Shibli tiene que saberlo. Será difícil que Dios le perdone. Otros serán perdonados porque actúan por ignorancia; no pueden evitarlo. En su ceguera es todo lo que pueden hacer. Pero Shibli, ¡es alguien que sabe! Por eso lloro por él. Él es el único que está cometiendo un pecado aquí.

Y esta declaración de Mansoor cambió completamente a Shibli. Tiró el Corán, las escrituras y dijo: —Ni siquiera me han hecho comprender que todo conocimiento es inútil. Ahora buscaré el verdadero conocimiento. Y cuando después le preguntaron por qué había lanzado la rosa, dijo: —Tenía miedo de la multitud. Si no hubiera lanzado nada, la gente podría creer que soy de su grupo. Podrían ponerse violentos conmigo. Por eso lancé la flor, fue una concesión. Mansoor tenía razón: lloraba por mi miedo, por mi cobardía. Lloraba porque había transigido ante la multitud. Pero Shibli entendió. El llanto de Mansoor fue transformador.

OSHO TIMES Meditación para el día
Foto: Otoño, autora: Ana del Pozo Corbeira

viernes, 6 de noviembre de 2009

MI GURÚ

Si, es Él... Pero tú y toda la creación, sois mis maestros también. De todos aprendo, a todos amo, a nada rechazo.

Y dijo Jesús:
"Al que me ame, mi padre lo amará y vendremos a él y haremos mansión dentro de él".
(Jn 14,22)

Yo Le amo.




Nació desnudo; en la desnudez de la humildad vivió
y para vivir por siempre se entregó y murió.
Reconoció la fe milagrosa de los más humildes.
Perdonó sus traiciones aun antes de que fuera traicionado.
Lavó sus pies. Les entregó su carne y su sangre.
Aprendió de su humilde humanidad de pescadores.
Dividió para multiplicar.
Aún hoy se reparte para todos
y por la humildad de su amor humano
vive en nosotros su divinidad.
De su corazón brotaron lecciones sagradas
que no hemos comprendido todavía:
"El que se humilla será ensalzado..."
"Quien entrega su vida ganará la vida..."
(Jorge Iván Carvajal Posada)

jueves, 5 de noviembre de 2009

GAYATRI MANTRA

Durante la noche del martes al miércoles, en sueños, escuché este Mantra continuamente... Mientras me despertaba en la mañana, seguía escuchando el Mantra... Todavía sigue resonando en mi interior...
Yo conocía el Gayatri Mantra, pero creo que nunca lo había escuchado a través de esta voz. Así que en cuanto pude, me puse ante el ordenador, en YouTube, a ver si por casualidad encontraba algo parecido. Luego de un rato... ¡lo encontré! era esta voz, y con el mismito sonido que en el sueño... ¿No os parece curioso?


OM BHUR BHUVAH SWAHA
TAT SAVITUR VARENYAM
BHARGO DEVASHYA DHIMAHI
DHIYO YO NAH PRACHO DAYAT


miércoles, 4 de noviembre de 2009




Se desprende por su propio peso

y se entrega sin condiciones.


Besa el suelo

y deja a la tierra

todas sus posesiones.


Con sus semillas y su dulzura

siembra en el surco una ofrenda

pura.


Es el fruto maduro.


El dar nunca ocurre en el

pasado: lo que damos, lo damos en

presente, ese tiempo en el que

podemos darnos.

En vida, en presente, ahora

mismo es la oportunidad; nuestra

mejor herencia es aquello que

damos ya. Uno mismo es con toda

su vida la mejor obra de caridad.

Aplazar el amor es como preten-

der que se dejen para después los

latidos del corazón.


Por los senderos del alma - Jorge Iván Carvajal Posada

lunes, 2 de noviembre de 2009


¡¡¡FELICIDADES!!!




QueDios te bendiga hoy y todos los días de tu vida...

viernes, 30 de octubre de 2009

OM MANI PADME HUM (El mantra de la compasión)





El Mantra de la Compasión, encarna la compasión y la bendición de todos los budas y bodisatvas, e invoca en especial la bendición de Avalokiteshvara, el Buda de la Compasión. Avalokiteshvara es una manifestación del Buda en la Sambhogakaya, y su mantra se considera la esencia de la compasión de Buda hacia todos los seres.



Cada flor es una expresión de la sonrisa de Dios
y revela con su fragancia la oculta presencia Divina
(Paramahansa Yogananda)

Foto: Flores de Melgaço de Ana del Pozo Corbeira

jueves, 29 de octubre de 2009

A ETIOPÍA POR UNA SONRISA (Koldo Aldai)


A Etiopía por una sonrisa
Caravana de la sanación en África (Octubre 2009)

Cada quien va dejando trozos de sí por los caminos de este mundo. A veces esos senderos son áridos y polvorientos y la demanda de entrega sacude el alma. La vida es intercambio y éste se hace más intenso en los viajes lejanos, hollando páramos urgidos, entre l@s herman@s más necesitad@s… Dejas y tomas, porque te dan una mano pequeña, sudorosa y manchada y su calor fraterno te sigue acompañando, explotan delante sonrisas que se graban en la retina y ahí se quedan por siempre.

Bendigo a los pies de la sierra de Urbasa estos mágicos caminos entre hayas que comienzan a desnudarse, entre encinas que mantienen su verde orgullo, la suerte de poderosas montañas que acunan estos días ya cortos, estos recuerdos vivos…; pero ahora bendigo también aquellas lejanas acacias regalando sombra en la inmensa y árida sabana africana. En sus poblados de barro y ramas, en sus oscuras y austeras cabañas circulares, allí encontramos también a nuestros herman@s.

Su suerte es nuestra suerte. Ha llovido poco cuando tocaba que la tierra se empapara y el hambre galopa de nuevo desde una guarida que aún en el siglo XXI no hemos tapiado. Nosotros huimos en un confortable avión y ellos se quedaron mirando el cielo y sus nubes tacañas con el agua. Somos una misma familia humana. Sólo nos resta unir nuestra suerte, nuestras nubes, nuestros destinos. Llenemos sus despensas cuando las nubes no ceden su agua, sembremos pozos donde su tierra se agrieta…

Caravana de sanación
Viajamos con un equipo multidisciplinar con médicos, enfermero, odontóloga, maestras y expertos en agricultura biológica, en el marco de lo que se ha venido a denominar la “Caravana de sanación” en África. Se trata de un proyecto de la Fundación VíaSer Europa (www.sintergeticanet.com) que lidera el doctor Jorge Carvajal y que está a su vez vinculada a Fundación Ananta (www.fundacionananta.org)

Al hermano Javier León y servidor como no sabemos ni sacar muelas, ni sanar calamidades y de plantas conocemos lo justo para admirarlas y disfrutarlas, nos tocó literalmente hacer el payaso. Vive Dios que nos preparamos con ahínco antes de volar. Una vez allí y a falta de profesionalidad, sólo nos quedaba emplearnos en cuerpo y alma.

Tres grupos tres destinos
Colombianos, chilenos, venezolano y españoles volábamos a Etiopía con el deseo de abrir un puente permanente y fluido de solidaridad con esta geografía sufriente. El equipo, conformado por 20 voluntarios, nos dividimos en tres zonas: Wukro a 800 kms. al Norte de Adis Abbeba donde trabaja Angel Olarán (www.angelolaran.com), la propia capital Adis Abeba y la misión salesiana de Zway (http://zwayetiopia.wordpress.com) a 163 kms. al Sur de la capital.

En Wukro se volcaron en el apoyo de la amplia labor que en el ámbito de la educación, la salud, la profesionalización de los jóvenes, la atención a la mujer, la agricultura…, desde hace décadas desarrolla el sacerdote guipuzcoano. A la donación de medicamentos, se sumó el asesoramiento en los cultivos y la sanación de los enfermos. En ese marco muy abierto y autogestionado hallaron una entrañable acogida. Se establecieron unos lazos humanos que posibilitarán una colaboración futura.

En Adis Abeba el grupo, en el cual se encontraba Jorge, se centró en las gestiones con diversas ONGs, con misiones católicas, con la cooperación oficial española, así como con cooperantes con experiencia dilatada sobre el terreno, de forma que el flujo solidario a este país desde VíaSer se pueda establecer en un próximo futuro de forma continuada.

Nuestro grupo lo integraban cuatro médicos, un enfermero, la odontóloga, las maestras, el reportero y los payasos y desembarcamos en la misión de Zway el pasado día 19 de Octubre. Cada quien cumplió con su cometido. Las manos desplegaron todo su potencial sanador sobre los cuerpos castigados por las carencias, la falta de higiene y las enfermedades, haciendo frente a todo tipo de patologías nutricionales e infecciosas. La dentista y el enfermero se pusieron a abrir bocas y más bocas extrayendo muelas castigadas, combatiendo caries, acallando como pudieron dolores antiguos...

En cuanto a las maestras, una de ellas, grabadora en mano, exploraba la herencia cultural de la zona, la otra revelaba a los colegas del colegio la magia de los “mandalas”. Los técnicos agrícolas, que llegaron más tarde desde Wukro, compartieron allí también pautas como el enterramiento en las huertas de carbón, con la finalidad de obtener más frutos de la madre tierra, sin envenenarla con productos químicos.

Payasos en el África profunda
A la mañana siguiente las hermanas ya habían dispuesto las primeras actuaciones para los payasos. Ya en plena faena circense, las miradas interpelantes de los pequeños nos comenzaron a contar sus testimonios de promesa y dolor. Hubiéramos querido detener el tiempo al cruzarnos con cada una de las cientos y cientos de miradas de niños para los que actuamos en un total de catorce sesiones. Hubiéramos querido ahondar en ese misterio insondable de la esperanza siempre renovada que ell@s como nadie encarnan. Hubiéramos querido emborracharnos con la luz tremenda, casi infinita, de sus ojos. Hubiéramos querido contagiar hasta la última de nuestras células de esa risa desbordante, inocente y genuina, que triunfaba sobre la fatalidad circundante. Sin embargo no fue posible. Todo fue en dosis homeopáticas, sin riesgo de borrachera. Todo fue muy rápido en Zway, en el colegio Mary Help donde las hermanas acogen a más de 2000 alumnos de primaria y secundaria. Para todos ellos hicimos la función de breves y ruidosos sketchs que duraban aproximadamente una hora.

Fue fugaz la farándula por esa geografía urgida, pero también lo suficiente para tomar conciencia del heroísmo humano de quienes, como las hermanas, allí todo lo entregan, de quienes han unido sus días a los más pobres entre los pobres. Ellas son quienes posibilitan un rumbo de esperanza a los hijos de los últimos de la tierra.

Oasis de paz y auxilio
Será difícil olvidar a las hermanas en su avanzada edad haciendo gimnasia vestidas con sus hábitos delante de cientos de niños, preocupándose para que las madres y los más pequeños tomen su imprescindible ración de alimento, será difícil olvidar semejante testimonio de donación y entrega…

La Misión de las hermanas constituye todo un oasis en medio de un duro entorno, concretamente en un extremo de la ciudad de Zway de 62.000 habitantes. Apenas un muro separaba dos mundos absolutamente diferentes. Intramuros agua, faffa (papilla de cereales) y paz. Extramuros un panorama marrón de polvo y subsistencia, de hambre y privaciones. Intramuros armonía, flores y jardines, fuera caos unido a la aridez de un clima seco. Por eso se agolpaban desde primera hora de la mañana las mujeres con sus criaturas junto a la gran puerta de hierro de las hermanas. Ningún lamento en esa también heroica presencia de las madres con hijos hambrientos. Silencio y paciente espera. Ya dentro de la Misión agua para sus tinajas, papilla para sus estómagos vacíos y asistencia médica para sus cuerpos castigados.

En lo que a nuestro trabajo se refiere, la nariz roja y el traje de clown eran ya motivo de gran fiesta. Poco había que añadir para contribuir al jolgorio colectivo. El espectáculo funcionó muy bien con los más pequeños y medianos, pero no terminó de cuajar entre los adolescentes de entre 14 y 16 años. Marcaban distancia con esos chalados que se tiraban por el suelo, se echaban agua y además cantaban unas locas y extrañas canciones. Los payasos caían, se magullaban, quedaban extenuados tras jornadas de hasta cuatro actuaciones, pero el gozo interno de prender sonrisas superaba todos los inconvenientes. Rendidos físicamente por dentro, les asistía una suerte de inmensa satisfacción ante tantos rostros iluminados.

Los avatares de Kili-kili y Kolo-kolo culminaban con cantos del cantoral africano-scout (Yamboo, Arransamasam…) y el ritual de pintar la nariz de rojo a todos los presentes. Todos mutábamos en payasos en medio de esa fiesta sin fronteras. Quisimos añadir cantos y coreografías de Frinhord y de Danzas de Paz Universal, pero el grado de excitación de los pequeños y las dificultades de comunicación lo hicieron imposible.

A las diez actuaciones en la escuela “Mary Help” de las hermanas se sumó la que realizamos en el poblado de Germana. En medio de la aldea de cabañas de adobe, ramas y paja no hubo palabras, sino sencilla comunión humana, encuentro entre dos mundos también diferentes. Entre el marrón de esas sencillas edificaciones se colaron nuestros trajes de colores. Sólo movimientos, sonidos… y una enorme explosión de alegría. Ver saltar con nosotros a los abuelos superó todas las previsiones. Unos bastón, otros lanza en mano, sus botes torpes en un intento desesperado de unirse a nuestros ritmos, fue emocionante. En medio del éxtasis colectivo se acercó un nativo adulto y muy malhumorado. Al instante detuvimos la actuación. El malestar del hombre se debía a que los chavales habían abandonado todo el ganado por acercarse a nosotros.

Perdidos en un poblado del África profunda pudimos felices constatar como el amor y una de sus manifestaciones, la risa genuina, es capaz de vencer todos los abismos, en este caso culturales. Nos tocaban, cogían, arrastraban… y llegada la hora de partir se ponían a correr como locos cientos de metros tras el vehículo.

Aun en medio de una pobreza extrema, esa población era una de las afortunadas. Allí habían subvencionado las hermanas pozo y comenzado a tender una sencilla línea eléctrica
.

Colaboración
La zona de Zway pertenece a la región de Rift Valey. En toda esta geografía entre Junio y Agosto, único tiempo de lluvias, se afanan por sembrar los campos. La esperanza de vida viene del cielo y del agua que éste arroje. Los estómagos satisfechos dependen de que las semillas puedan arraigar bien en esos meses. A veces la lluvia no es regular o se detiene antes de la hora y los graneros no se llenan… En estos meses ha llovido poco en Rift Valey y la hambruna amenaza. Para que no sean las caprichosas nubes quienes deciden sobre la vida, las hermanas han mirado a la tierra y sembrado un total de 13 pozos. De esta forma van consiguiendo no condicionar la vida a las lluvias. Desde aquí también podemos ayudar a la siembra de pozos, a los programas de nutrición, a la educación de los más de 2000 niños y adolescentes que tienen en su responsabilidad estas hermanas. He aquí su número de cuenta:

Commercial Bank of Ethiopia,
for Salesian Sisters of Zway, P.O. Box 112, Zway, Ethiopia
N. 01704 / 172885 / 00 - Código SWIFT CBETETAA

Más info:
http://zwayetiopia.wordpress.com/

Hogar de las Hermanas de la Caridad
Ya de vuelta en Adis Abeba, hicimos visita, actuación incluida, al hogar de acogida de la Asociación Cielo 133 (www.cielo133.es). Placer de abrazo con las cocineras, las baby-sister y las encargadas del hogar que habían tenido la gentileza de acogernos en nuestro anterior viaje en Navidades.

Nuestra gira se completó con la visita al hogar de las Hermanas de la Caridad (Orden de la Madre Teresa de Calcuta) en la capital etíope. No deseo describir cuadros humanos lacerantes, que por lo demás allí abundan, sino volver a cantar la nobleza humana. Las hermanas acogen en sus diferentes pabellones a quienes ya nadie quiere. Los leprosos, enfermos de tuberculosis, de sida, los moribundos… encuentran allí cama, plato y cariño sin necesidad de presentar nada. No he visto en mi vida tamaña abnegación y renuncia como la de esas hermanas. Entramos y salimos a las dos horas largas. Espoleados por el ejemplo de las hermanas allí lo dimos todo. También era la última actuación. Hubo que trabajar a pleno sol y rodar, bien es verdad que felices, por un suelo de duro cemento, pero la acogida de niños y mayores fue fenomenal.

Llenar sus graneros
Dice bellamente mi entrañable hermano y extraordinario compañero saltibanqui, Kili Kili (Javier León) a propósito de los chavales del poblado, en su blog (http://editorseneca.blogspot.com), donde por cierto podréis encontrar abundante información escrita y gráfica del viaje: “Que la sabana les abrace por siempre…”. La sabana y el Cielo porque
van a necesitar también ayuda de otro orden para poder salir adelante.

Pronto los quehaceres diarios, las tareas siempre urgentes ante la pantalla irán difuminando el recuerdo de este segundo viaje a Etiopía. Volvemos a las comodidades de nuestro mundo. Pulsamos un botón y hay luz, giramos una rueda y hay fuego en la cocina, abrimos un grifo y resulta que hay agua, arrancamos un motor y nos colocamos donde deseamos. Al pasear este otoño provocadoramente bello, al disfrutar de esta suerte de tanta comodidad, me asalta la memoria de quienes no tienen botón de luz, ni grifo de agua, ni mando de fuego, ni motor de vehículo... La memoria retorna a quienes no tienen nada entre el cielo y la tierra. Si finalmente la cosecha no alcanza, recurrirán a los higos chumbos, saldrán a la caza de los insectos que maten el hambre.

En mitad de nuestro otoño abundante de falsa crisis, unamos nuestra suerte a la suya, llenemos sus graneros. En mitad de un tiempo tan difícil, como apasionante y definitivo, a la vuelta de los errores de los unos y los otros, al término de una historia cargada de confrontación y equívocos, sumemos África a nuestro futuro. Construyamos ahora sí una sola y fraterna humanidad.

Koldo

Gracias

EN COMUNIÓN

Muy cerca de Madrid, subimos a la montaña, todavía de noche. Vamos callados, un poco soñolientos. Es sábado 17 de octubre.

Al llegar ya está amaneciendo y empezamos la subida por el camino forestal. Caminamos a distinto ritmo, y entre los tres se abren pequeñas distancias. Avanzamos en paralelo al río que baja de la montaña, con fuerza y ruido, con su rumor casi de mar que nos refresca y nos despierta. El aire está limpio y nuestros pulmones se llenan de jara, de pinos. La temperatura es de dos grados, pero enseguida entramos en calor según andamos con fuerza.

Tomamos el pequeño camino a la izquierda, entre pinos altos, que nos aleja del río, que poco a poco es solo un murmullo lejano. El sol entra ya por el bosque, y ilumina esto y aquello dando vida y matices a lo que antes parecía oscuro y sin forma. Los colores se suceden y es como si nos quisieran dar muchos mensajes cambiando la cara de todo cuanto vemos.


Vamos en silencio, cada uno con sus pensamientos, pero intuyo que nos acompañan otras criaturas que también van en silencio, arropándonos casi perceptiblemente. Son los seres invisibles del bosque que algunas personas pueden ver (las de corazón limpio). En este silencio nos sentimos en comunión y no hacen falta las palabras. Nos paramos los tres a la vez y permanecemos muy callados. ¡Qué maravilla!, comentamos con la mirada. Los ojos sonríen. Es un silencio tan completo que casi nos habla, interrumpido aquí y allá por algún ruido del bosque.

Desde el mirador de Las Canchas se ve muy bien Madrid, 50 kilómetros allá, un poco a la derecha. Está medio cubierto por nubes, pero se ven bien las cuatro torres y algunos otros edificios altos. Por encima de la ciudad hay una capa marrón de contaminación, bien visible desde aquí. ¿Cuánto de esa polución es el humo de los coches y cuánto nuestro pensar? La mirada se extiende más allá, e imagino el mar unos cientos de kilómetros hacia el oriente.

Ya estamos bajando, y nos sentimos livianos y fuertes. La naturaleza ha obrado en mi, pienso, y me encuentro en calma, en armonía, renovado. Me vienen a la mente las palabras de Borges que leí por primera vez en 1976, de chaval: “me sentí, por un momento indeterminado, percibidor abstracto del mundo: el vago y vivo campo, la luna, los restos de la tarde, obraron en mi… La tarde era íntima, infinita. El camino bajaba y se bifurcaba, entre las ya confusas praderas… Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes”.

Volvemos a encontrarnos con el río, y el curso del agua que baja precipitadamente nos ensordece un poco. Nos dice Aïvanhov que la Creación nos habla. Y es verdad, pienso yo, que nos habla en el amanecer, en el anochecer, en el silencio; en el sonido del viento, en la algarabía de los pájaros, en el rumor del agua, de este agua que baja por aquí con nosotros. Nos habla permanentemente, a veces con mucha sutileza, nos saluda, nos hace señales… que no vemos porque estamos centrados en otros saludos, en otras señales (la mayoría de las veces en nuestros propios ruidos).

Pero, si, existe un mundo inmenso, maravilloso, al que también podemos acceder, y que llenará nuestro depósito de fuerza cada vez que entremos. Podemos elegir estar en ese mundo un minuto, una hora, o todo el día… Cuanto más lo frecuentemos, cuanto más permanezcamos en él, más entenderemos la relación entre nuestro espíritu y la materia en la que se manifiesta, en la que nos manifestamos. Aquí están sus palabras:

"Para que la Creación os hable, esté viva y llena de significado para vosotros, debéis aprender su idioma. Toda vuestra existencia debe dirigirse hacia este fin: entrar en comunicación con la naturaleza y sus habitantes. Habitantes, hay en todas partes: en el agua, el aire, la tierra, el fuego, las montañas, los árboles, el sol, las estrellas... ¡en todas partes! Y nos saludan, nos hacen señales. Pero, ¿quién los ve?

Y ¿quién ve asimismo que la naturaleza es una sustancia luminosa surcada por unos rayos de los que ningún idioma puede describir su belleza y sus colores?... Para que os acepten estos habitantes, para que os socorran y os sostengan, preparaos a entrar en este mundo inmenso con vuestra atención, vuestra comprensión y vuestro amor. Ya vivís en este mundo, camináis por él, pero todavía debéis abrirlo a vuestra conciencia, quitar el velo que os impide verlo”.

Ya estamos llegando abajo y veo que mis hijos siguen callados pero felices, con expresión cómplice. La mañana, la magia, la naturaleza, han obrado en nosotros. Hemos estado en comunión en esta mañana preciosa, una mañana cualquiera donde hemos estado atentos y desde esa atención hemos recibido los regalos de la vida.

Volvemos a casa muy agradecidos.


Joaquín Tamames
26 de octubre de 2009




Escritos por un mundo mejor- Fundación Ananta
Al despertar, bendecid vuestra jornada, porque

desborda ya de una abundancia de bienes que

vuestras bendiciones harán aparecer. Porque

bendecir significa reconocer el bien infinito que

forma parte integrante de la trama misma del

universo. Ese bien lo único que espera es una

señal nuestra para poder manifestarse.

Del libro El arte de bendecir de Pierre Pradervand





miércoles, 28 de octubre de 2009

RISAS EN ETIOPIA


La risa es algo maravilloso ¿verdad?
Este cuento deseo dedicarlo a dos personas estupendas y de espíritu extraordinariamente generoso. Ellos son Koldo Aldai de Fundación Ananta y Javier León de Editorial Séneca que han estado en Etiopía hace unos días con la intención de llevar un poco de risas y alegría a aquellos que pudieran necesitarlo. Como equipaje entre otras cosas, unas narizotas rojas de payaso, grandes gafas, y... amor, muchísimo amor.

El objetivo ha sido feliz y ampliamente cumplido a juzgar por el maravilloso y emotivo reportaje que nos comparte Javier León (pinchar para verlo en su blog)

Me siento orgullosa de saber que hay personas así en el mundo. Gracias, mil gracias Koldo y Javier, este cuento va para vosotros...


He oído hablar de tres místicos chinos. Nadie sabe sus nombres, y nadie los supo nunca. Se les conocía únicamente como los «Tres Santos Rientes», porque nunca hacían nada más; simplemente se reían.

Estas tres personas eran realmente hermosas: se reían, y su vientre temblaba. Su risa era contagiosa y los que la oían también se ponían a reír. Todo el mercado se ponía a reír. Cuando unos minutos antes había sido un lugar feo, donde la gente sólo pensaba en el dinero, de repente llegaban los tres locos y cambiaban todo el ambiente. La gente olvidaba lo que había venido a comprar y a vender. A nadie le importaba la avaricia. Durante unos segundos se abría un nuevo mundo.

Se movían por toda la China, de un lugar a otro, de pueblo en pueblo, ayudando a la gente a reír. La gente triste, la gente enfadada, la gente avarienta, la gente celosa: todos se ponían a reír con ellos. Y muchos se daban cuenta de la clave: puedes ser transformado.

Entonces ocurrió que, en uno de los pueblos, uno de ellos murió. La gente del pueblo se reunió y dijo: —Ahora habrá problemas. Ahora veremos si se siguen riendo. Su amigo ha muerto; deben ponerse a llorar.

Pero cuando llegaron, los dos estaban danzando, riéndose y celebrando la muerte. La gente del pueblo dijo: —Esto es demasiado. Cuando una persona muere, reírse y danzar es profano.

—Toda la vida nos hemos reído con él —dijeron ellos—, ¿cómo vamos a despedirle con otra cosa? Tenemos que reírnos, que disfrutar, que celebrar. Éste es el único adiós posible para un hombre que se ha reído toda su vida. No nos parece que esté muerto. ¿Cómo puede morir la risa, cómo puede morir la vida?

Entonces había que quemar el cuerpo y la gente del pueblo dijo: —Le bañaremos como prescribe el ritual. Pero sus amigos contestaron: —No, nuestro amigo ha dicho: «No realicéis ningún ritual, no me cambiéis de ropa ni me deis un baño. Simplemente ponedme en la pira tal como estoy». Tenemos que seguir sus instrucciones.

Y entonces, de repente, se fraguó un gran acontecimiento. Cuando el cuerpo se puso al fuego, el anciano realizó su último truco. Había ocultado muchos cohetes y fuegos artificiales bajo su ropa y ¡de repente hubo un festival! Todo el pueblo se puso a reír. Los dos amigos locos se pusieron a danzar y todo el pueblo les siguió.

No era una muerte, era una nueva vida.
Autor: Lo desconozco
Foto: Obtenida en Internet
Sonríe cada mañana porque Dios se ha despertado antes que tú y ha colgado el sol en tus ventanas.

¡Buen día!




domingo, 25 de octubre de 2009

CADA BEBÉ CON SU CANCIÓN


Ya casi hace una semana que no salgo de casa, estoy con faringitis y un resfriado en toda regla- cualquiera dice hoy que esta con gripe, lo mismo te agarran, te aislan, o lo que es peor ¡te vacunan! Yo con Homeopatía y mis remedios caseros: miel ecológica de las abejas de mi sobrino Alex, vitaminas de las frutas y mucho líquido, además de camita y buenos cuidados, me apaño bastante bien, así que ya estoy se diría en fase de remisión. Bueno, pues a ratos he estado navegando por "el internet" para pasar el tiempo, y como casi siempre me he encontrado con cosas muy interesantes, entre otras, el texto que os comparto. Me ha conmovido por muchas razones, por su belleza, sensibilidad y porque me recuerda mis cantos...

¿Cómo es posible? me dije, yo nada sabía de la existencia de esa tribu ni de sus ritos... ¿Me vendrá de ahí esa devoción por el canto desde el alma, sobre todo para los bebés? ¿El impulso de avivar recuerdos? ¡Quien sabe!


TEXTO DE TOLBA PHANEM: MUJER, POETISA, AFRICANA, DEFENSORA DE LOS DERECHOS CIVILES DE LAS MUJERES AFRICANAS.
Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño.

Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito.

Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.

Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción.
Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros. Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido.

No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado

Foto obtenida en Internet.

viernes, 23 de octubre de 2009

TODO COMIENZA HOY...Pensamiento simiente, 23 de Octubre 2009

De Joaquín Tamames

El esfuerzo de cada uno de nosotros puede marcar la diferencia.

Con la mayor humildad, pero con perseverancia, hemos de ser conscientes de que el cambio en cada uno es el cambio colectivo al que aspiramos. Ello debe también darnos esperanza.

El esfuerzo por actuar con dignidad y coherencia llevará un día a que seamos dignos y coherentes sin ningún esfuerzo, porque será nuestro estado natural del ser.

Ese día podremos ser como el sol físico y espiritual, que distribuye energía sin cesar.

Todo comienza con nuestro esfuerzo hoy. Esta misma mañana. Seamos muy conscientes de ese potencial. Con humildad, pero también con convicción.



“Nuestro lema es: “Cuando tú cambias, el mundo cambia”. Siendo una persona mejor, el mundo puede ser mejor. Si perdemos la esperanza, perdemos todo. Cuando se confía en el corazón de las personas, se puede ver que otro mundo es posible y además que lo vamos a alcanzar.



El Sol supremo, imagen del físico, está iluminando constantemente en todas las direcciones. Es un donador constante. Su energía se mantiene por siempre igual. Es la fuente de energía más potente de todo el Universo. Aprenderemos un día a ser como el Sol.”
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Marta Matarín, entrevista con Fundación Ananta (octubre 2009
Foto: Flores de Melgaço. Autora Ana del Pozo Corbeira
¡BUEN FIN DE SEMANA!

jueves, 22 de octubre de 2009

¿RECUERDAS HIJA?


Cuando mi hija (la pródiga) comenzó a ir al colegio, tenía tres años, al poco ya cumplió los cuatro. Su maestra se llamaba Magi, una mujer maravillosa que adoraba a los niños y su trabajo. Debía tener mucha sensibilidad y paciencia, pues entre otras cosas, les enseñaba a las criaturitas de esa edad, versos y poemas.

A mi hija P.María, se le daba muy bien recitar, aún recuerdo como un día en la playa mientras jugaba con la arena, a sus cuatro añitos, la gente se la quedaba mirando, pues en perfecta entonación recitaba a Rosalía de Castro : " Adiós rios, adiós fontes, adiós regatos pequenos, adiós vista dos meus ollos non sei cando nos veremos..." ¡Increíble! Ni que decir tiene que a nosotros, sus papás, se nos caía la baba.

Magi, la maestra, les enseño un poema sobre las frutas que ella a su vez nos enseñó a nosotros, y cuántas veces al ver el frutero me viene a la cabeza:

Qué ricos, qué ricos son, el plátano, y el melocotón,
comer manzanas, me encanta, las peras que ricas son
y qué dulces las ciruelas, la sandía y el melón.

¿Recuerdas estas cosas hija? Yo siento, sentimos, tal y como tu padre te ha dicho hace poco, que te has olvidado de quien eres, de quienes somos nosotros... Así que trataré de vez en cuando de traer cosas aquí de tu vida junto a nosotros, para que recuerdes, para que sepas cuales son tus raíces, y entonces en verdad podremos darte las alas y volarás... Pues si no sabes de donde vienes, ¿cómo puedes saber a donde vas?

"Todo lo que viene a tu vida agradecelo y disfrútalo, pues tiene sentido y un porqué... y no preguntes, tan sólo acéptalo".


(Abuela Agnes, del Consejo de las 13 Abuelas)



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Esto que habéis leído lo escribí ayer tarde-noche, no lo publiqué, quería hacerlo esta mañana para no hacer dos publicaciones el mismo día.

Me suele ocurrir que si no publico al instante de escribir, luego casi nunca lo hago, ¿por qué? y yo qué sé... escribo tanto... Esta vez no iba a ser diferente, mientras me acostaba ya pensaba que quizás no lo publicase, al despertar por la mañana seguía con la duda, pero cuando abro mi correo electrónico, me encuentro con uno de mi querida Isabel. Sabréis que en mi vida hay tres "Isabeles" mujeres maravillosas que me han ayudado y aportado mucho, muchísimo... Una es doctora en medicina, otra, psicóloga y la otra abadesa de un convento de benedictinas, a las tres tengo mucho que agradecerles, a las tres las quiero y respeto pro fundamente. Pues bien, la Isabel que nos ocupa es una de ellas; en su correo me decía que se había acordado de mi al leer lo que me enviaba, que se acordaba por mi nuera, que está embarazada. Todo lo que ella me envía es hermoso y oportuno, me siento regalada a través de ella. Ella es el instrumento, Él, el que me da lo que necesito.

Lo que venía adjunto era un poema en prosa, en el que una mujer se dirigía a su hijo, expresándole cuanto significaba para ella. El autor es oriental, se llama Tagore y nació en Calcuta. Al leerlo me emocioné, las lágrimas se deslizaban por mis mejillas, mientras algo me decía: publica, publica lo escrito y añade ésto, es el complemento perfecto.

El poema dice así:

"¿De dónde venía yo cuando tú me encontraste?", preguntó el niño a su madre.

Ella riendo y llorando, le respondió, apretándolo contra su pecho: "Tú estabas en mi corazón como su ansia, amor mío. Estabas con las muñecas de juguete de mi infancia; y cuando cada mañana hacía yo la imagen de mis dioses con barro, a ti te hacía y deshacía. Estabas en el altar con el Dios de nuestra casa, y al adorarlo a él te adoraba a ti. Estabas en todas mis esperanzas y en todos mis cariños. Tú has vivido en mi vida y en la vida de mi madre. Tú fuiste viviendo, siglo tras siglo, en el seno del espíritu inmortal que rige el hogar nuestro. Cuando yo era una muchacha y mi corazón abría sus hojas, y tú flotabas en fragancia a mi alrededor. Primer amor del cielo, hermano gemelo de la luz del alba, bajaste al mundo en el río de la vida y, al fin, te paraste en mi seno".

Además de a mi hija y a mi nuera, esto lo dedico a modo de homenaje a todas las madres, pero sobre todo, a los hijos e hijas. .. ¿Se han parado a pensar alguna vez que todos, todos, somos Hijos? No todos llegarán a ser padres-madres, pero... ¿hijos? ¡todos!

miércoles, 21 de octubre de 2009

IMPECABILIDAD, COHERENCIA... Pensamiento simiente 21 de Octubre 2009


De Joaquín Tamames, como cada mañana:

Es tiempo de compromiso. De trascender las pequeñas cosas. De responsabilidad.

Esta responsabilidad requiere una visión más panorámica, una mente más abierta.

La tensión adecuada es la del arco. Sin tensión la flecha no puede salir. Con excesiva tensión, la cuerda se rompe.

No se trata de destruir todo lo antiguo para empezar lo nuevo, de cambiar de trabajo o de personas. Se trata de allá donde estemos intentar ser impecables y coherentes.

La impecabilidad y la coherencia como objetivo, en todo momento y circunstancia. Lo demás vendrá por añadidura.

Esa impecabilidad es la que hará que emerja una nueva tierra.

Ese es el ejército silencioso que hace falta y del que podemos ser parte: el de los impecables, el de los coherentes. Los otros ejércitos destruyen. Nosotros debemos construir.



Estamos en un punto crucial de la evolución humana. Podemos emerger a una nueva tierra o retroceder. Depende de nosotros. La esperanza es confianza en el futuro que se afianza en la fe en nuestro presente. Asistimos a la emergencia de una nueva ciencia, de una nueva economía. Estamos en el umbral de tecnologías revolucionarias que cambiarán, no sólo nuestra economía, sino nuestras relaciones con la naturaleza. Tal vez tengamos menos megalópolis y más contacto con la tierra, el cielo, el agua pura y el paisaje. En todo caso, la tierra de nuestros hijos habrá de ser mejor, si nos lo proponemos entre todos hoy”.

Jorge Carvajal, entrevista con Fundación Ananta (junio 2008). Foto: Puesta de sol en Vigo, autora Ana del Pozo Corbeira


Para el alma...

jueves, 8 de octubre de 2009

VIVIR EN LA VERDAD O VIVIR EN LA MENTIRA... Pensamiento simiente 8 de Octubre 2009


Esta reflexión es de Joaquín Tamames, seguida del pensamiento simiente de hoy.

Hoy hablamos de la autenticidad.

Cada vez más gente quiere vivir una vida auténtica, conscientes de que cada vez que elegimos conveniencia en vez de coherencia hay daños colaterales:

La dignidad, la honestidad, la verdad..., daños colaterales: una vez y otra, hasta que finalmente perdemos la humanidad.

En este tiempo de crisis se están desenmascarando muchas cosas, entre ellas las grandes contradicciones entre el dicho y el hecho. Yo reclamo austeridad, pero procuro que mi pensión de retiro sea estratosférica, yo proclamo valores pero en las páginas de mi periódico hay anuncios de prostitución, yo reclamo diálogo pero cuando me dirijo al otro le insulto... El cinismo está por todos lados y por eso las costuras se rompen: más bien estallan.

Esta divergencia entre lo que digo y lo que hago enferma primero mi estructura vital y luego la de la sociedad. Todos somos responsables, cada uno en nuestra pequeña o gran medida.

Cada uno hemos de barrer nuestra casa, limpiar el jardín interior, limpiar el corazón.

Los que lo hagan vivirán en otro plano: el de la autenticidad.

Los que no lo hagan seguirán viviendo en la mentira. Revolcados en el barro.

Tenemos que elegir. Y tenemos que elegir ya.



“Los humanos tienen la costumbre de responder al mal con el mal, al odio con el odio, y a la violencia con la violencia, pero esta vieja filosofía no puede dar buenos resultados. Es con el bien como nos oponemos al mal, es con el amor como eliminamos el odio, y es con la dulzura como se combate la violencia.

Si el mal termina siendo vencido es porque Dios le ha negado la inmortalidad. Toda palabra, todo acto de odio puede ser comparado a una piedra echada al aire: cuanto más tiempo transcurre, menor fuerza tiene para elevarse. Al contrario, una buena palabra, un acto de bondad puede ser comparado a una piedra que se echara desde lo alto de una torre: con el tiempo su movimiento y su poder se aceleran. Éste es el secreto del bien: es débil al principio, pero todopoderoso al final. El mal por el contrario es todopoderoso al principio, pero cada vez se va debilitando
.


Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86). Pensamientos cotidianos
http://www.fundacionananta.org/
(Foto: Maqueta en barro, curso talla y escultura 2008. María)

martes, 6 de octubre de 2009

¡ES UNA NIÑA!


Como decía en el anterior post, a lo largo de mi vida, la música, las canciones, han brotado de mis labios procedentes de mi interior a veces de una manera inconsciente, revelando mi sentir.

Hace unos días, la voz de mi hijo a través del teléfono me dijo: "es niña" . Yo, en mi despiste habitual digo ¿quien?

¿Quien va a ser mamá?

¿Tu hija? pregunté.

Pues claro mamá! acabamos de salir del ginecólogo y nos lo ha confirmado.

Bueno, qué puedo decir, por supuesto que la alegría sería la misma si la voz de mi hijo hubiese dicho:"es niño", pero... es niña, mi niña, mi nieta, mi nueva nietita...ahora ya comenzaba a tener identidad... es una niña... ¡ya es alguien!

Le di la enhorabuena, salté, lloré de alegría, abracé a mi marido, el abuelo, volví a saltar, es niña, es una nena, una nena... jajajajajajaja, mi corazón rebosaba alegría.

Y sucedió que de manera inconsciente, como siempre, comencé a canturrear: " Na, na, na, nanaaaaa, na, na, nanaaaaaa, Mariquilla bonita graciosa chiquita tienes mi quereeeeeer, yo te doy mi vida, mi alma, mi sangre y todito mi seeeeer, y te canto bajito lo que te quiero, cuanto te adoro, tú eres mi bieeeeeen! Toda la mañana, todo el día, cada vez que estaba absorta en mis quehaceres, ¡zas! la cancioncita, "Marquita bonita, graciosa chiquita"..... y así desde ese día, cada vez que pienso en ella, me sale esa canción.

Por supuesto que así no se llamará, todavía sus papás están barajando diferentes nombres, todos ellos preciosos, pero en mi corazón, será siempre esa "mariquilla bonita" que acudió a mi después que su papá me la presentara: "es una niña".

Antes de que mis hijos nacieran ya les cantaba, luego de nacidos, les cantaba nanas y todas las canciones infantiles que conocía, disfrutaba, disfrutaba mucho haciéndolo...

Cuando Daniel, nuestro pequeño hijo de acogida, vino a nuestra familia, también le cantaba mucho, cómo le gustaba... le relajaba de un modo increíble. Hay un par de canciones, que le gustaban especialmente, y estoy convencida de que cada vez que las oiga a lo largo de su vida, algo resonará en su interior que automáticamente, lo pondrá en contacto con mi corazón, quizás no con mi cara, seguro, pero si con mi corazón, eso no lo dudo. Es algo entre él y yo, nada más. Sé que nadie se las cantará, no pueden, no son las típicas canciones infantiles, son adaptaciones personales de canciones populares, un lenguaje personalizado... Desde que se fue, le canto a través de mi corazón, cada vez que lo siento cerca, porque lo siento, lo sigo sintiendo... y lo hago porque sé que lo necesita, que le calma.

Antes de que Jimena, mi nieta mayor naciera, también acudió a mi para que le cantase... y lo hice, y lo hago cada vez que acude a mi corazón... porque acude.

Y ahora con mi pequeña que está en camino, igualmente ¿no os parece mágico? A mi me encanta esta faceta de cantarina de corazón a corazón... Cuando desde ahí, desde el corazón, desde mi alma, canto a mis pequeños, derramo todo mi amor sobre ellos, y siento como ese amor los envuelve, como un manto que los abriga, nutre y protege...

Pues eso, como desde esa mañana no ceso de canturrear la susodicha canción, y no tenia ni idea de cual era su título ni quien la cantaba (me sucede muy amenudo), acudí a mi marido, él lo sabe todo sobre música, o casi todo, es un apasionado, además de tener un cerebro prodigioso para recordar los títulos... siempre el mismo ritual:

Jose... ¿quién cantaba esta canción?

No sé, dice casi siempre.

Si, hombre, escucha! y yo comienzo a canturrear...

Eso hice esta mañana, y de repente le oigo decir: "Es de José Luis y su guitarra" ¿quien? pregunté; de José Luis y su guitarra, repitió. Juraría que jamas había oído hablar de ese hombre... pero entré al You Tube y ¡aquí está! Este marido mio es un fenómeno y me siento agradecida por ello...
Pues nada, aquí estamos compartiéndonos gozosas, la canción y yo.


(Foto: Escultura en piedra de la Casa de Aldán- Verano 2009)

sábado, 3 de octubre de 2009

¿Musicoterapia?



Cuando era pequeña, muy pequeña, y por alguna razón me sentía mal, y con ganas de llorar, recuerdo que cogía un trapo, me subía a una banqueta, y en el lavadero que había en casa, en la ventana de la cocina, me ponía a lavar y a cantar, casi gritar diría yo, mientras alguna que otra lágrima discurría por mis mejillas:"ay ay ay ayyyyyyyyyy, canta y no lloooores" hasta que con el ímpetu que ponía en el asunto del lavado y cantado gritado... desahogaba mis penas y dejaba paso a la alegría.

Esta es la canción que yo cantaba por aquel entonces; ahora la canto cuando estoy alegre, y me río mucho recordando aquellos episodios infantiles. Mira que golpeaba con fuerza el trapo contra la piedra de lavar... terapia, purita autoterapia.

No sé si se deberá a aquellos momentos, pero soy muy cantarina, a menudo me descubro canturreando mientras hago las labores del hogar, o caminando por la calle, y hace ya algún tiempo que me he dado cuenta de que lo que canto de un modo inconsciente, manifiesta lo que siento en mi interior, y que muchas cosas, muchas, me son reveladas por ese medio.

Feliz Domingo, y cantad, cantemos siempre para que los corazones estén alegres.

viernes, 2 de octubre de 2009

"Cada mañana empieza el día con una lista, haciendo una lista, de todo aquello que tienes que agradecer; todo aquello que ya está como una bendición en ti y que agradeces. Y así, empiezas el el día satisfecho contigo mismo y en paz con el Creador".
(Palabras de Jayanti Kirpalani en el IV Contigo somos + Paz celebrado en Barcelona). Ver vídeo.


" No hay nada más sagrado que el amor y la risa,
y no hay mayor plegaria que el jugar".
(Osho)

" En la respiración hay dos mercedes,
una inspirar, la otra soltar el aire,
aquélla colma, ésta refresca
es la combinación maravillosa de la vida".
(Goethe)



"Tu alma es una fuente de poder infinito.
Puedes expandir ese poder desde tu interior
e iluminar las vidas ajenas, confiriéndoles
bienestar y comprensión".
(Paramahansa Yogananda)



"Tus padres te dieron la vida una vez,
pero otro nacimiento te está esperando.
Depende de ti. Necesitas engendrarte a ti mismo".
(Osho)


Feliz fin de semana.




Fotos de Ana del Pozo Corbeira.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

“Contigo somos + paz"



“Contigo somos + paz” o el rebosar del alma colectiva / Crónica del acto celebrado el pasado 20 de Septiembre en el Auditori de Barcelona


Hubo encuentro físico de 2000 personas, pero sobre todo hubo fusión del mismo número de almas en el encuentro organizado por la Asociación Brahma Kumaris, la Fundación “Valores para vivir” y la Fundación Ananta. Era la cuarta edición del evento, pero la primera vez que se desarrollaba en la ciudad condal.

El acto cumplió con creces el objetivo de concitar a un importante número de almas testimoniando en favor de la fraternidad humana y la genuina paz, aquella que nace en el corazón del ser humano. No sabemos en realidad por qué se manifestó tanto fervor colectivo, qué nos catapultó a ponernos en pie durante interminables minutos y a aplaudir sin parar. ¿Redoblaban los aplausos por músicos y oradores, o era el gozo de sentirnos plenos, gozosos en un acto con pocos precedentes? ¿Era el agradecimiento a quienes habían tomado una palabra familiar, cercana, amiga, o era la magia sagrada de la unidad profunda y fraterna entre todas las almas concitadas…? Muy probablemente se trataba de un poco de todo.

Leer la crónica completa...

lunes, 21 de septiembre de 2009

DIA INTERNACIONAL DE LA PAZ


Hoy es el día internacional de la paz. Joaquín Tamames, me envió un texto sobre el tema que termina con estas palabras:

"Trabajemos para que haya paz en nuestros corazones. Y que esa paz luego se irradie al exterior".

"Contigo somos más paz".

Pues eso, trabajemos por la paz...

Foto: Puesta de sol en Vigo de Ana del Poza Corbeira. Gracias niña

jueves, 10 de septiembre de 2009

EL METODO DE ORACIÓN HESICASTA


EL MÉTODO DE ORACIÓN HESICASTA
según la enseñanza del padre Serafín del Monte Athos


Contar con detalle cómo llegó al padre Serafín, que vivía en un eremitorio próximo a San Pantaleón, sería demasiado largo. Digamos únicamente que el joven filósofo estaba un poco cansado. No encontraba a los monjes a la altura de sus libros. Digamos también que, si bien había leído varios libros sobre la meditación y la oración, no había rezado verdaderamente ni practicado una forma particular de meditación y lo que pedía en el fondo no era un discurso más sobre la oración o la meditación sino una "iniciación" que le permitiera vivirlas y conocerlas desde dentro por experiencia y no sólo de "oídas".

El padre Serafín tenía una reputación ambigua entre los monjes de su entorno. Algunos le acusaban de levitar, otros de que gritaba y gemía, algunos le consideraban como un campesino ignorante, otros como un venerable staretz inspirado por el Espíritu Santo y capaz de dar profundos consejos así como de leer en los corazones.

Cuando se llegaba a la puerta de su eremitorio, el padre Serafín tenía la costumbre de observar al recién llegado de la manera más impertinente: de la cabeza a los pies, durante cinco largos minutos, sin dirigirle ni una palabra. Aquéllos a quienes ese examen no hacía huir, podían escuchar el áspero diagnóstico del monje:

En usted no ha descendido más abajo del mentón.

De usted, no hablemos. Ni siquiera ha entrado.

Usted... no es posible... que maravilla. Ha bajado hasta sus rodillas...

Hablaba del Espíritu Santo y de su descenso más o menos profundo en el hombre. Algunas veces a la cabeza, pero no siempre al corazón ni a las entrañas... Así es como juzgaba la santidad de alguien, según su grado de encarnación del espíritu. El hombre perfecto, el hombre transfigurado era para él, el habitado todo entero por la presencia del Espíritu Santo de la cabeza a los pies. "Esto no lo he visto sino una vez en el staretz Silvano, decía, era verdaderamente un hombre de Dios, lleno de humildad y de majestad".

El joven filósofo no estaba aún ahí. El Espíritu Santo sólo había encontrado paso en él "hasta el mentón". Cuando pidió al padre Serafín que le hablase de la oración del corazón y de la oración pura según Evagiro Póntico, el padre Serafín comenzó a gemir. Esto no desanimó al joven, que insistió. Entonces el padre Serafín le dijo: "Antes de hablar de la oración del corazón, aprende primero a meditar como la montaña...". Y le mostró una enorme roca: "Pregúntale cómo hace para rezar. Después vuelve a verme".

Meditar como una montaña.

Así comenzó para el joven una verdadera iniciación al método de oración hesicasta. La primera meditación que le habían propuesto se refería a la estabilidad, al enraizamiento de un buen cimiento.

En efecto, el primer consejo que se puede dar al que quiere meditar no es de orden espiritual sino físico: siéntate. Sentarse como una montaña quiere decir tomar peso, estar grávido de presencia. Los primeros días al joven le costaba mucho quedarse inmóvil, con las piernas cruzadas, con la pelvis ligeramente más alta que las rodillas. Una mañana sintió realmente lo que quería decir meditar como una montaña. Estaba allí con todo su peso, inmóvil. Formaba una sola cosa con ella, silencioso bajo el sol. Su noción del tiempo había cambiado ligeramente. Las montañas tienen un tiempo distinto, otro ritmo. Estar sentado como una montaña es tener la eternidad delante, es la actitud justa para el que quiere entrar en la meditación: saber que está la eternidad detrás, adentro y delante de sí.

Antes de construir una iglesia es necesario ser piedra y sobre esta piedra (esta solidez imperturbable de la roca) Dios podría construir su Iglesia y hacer del cuerpo del hombre su templo. Así comprendía el sentido de la palabra evangélica: "Tú eres piedra y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia".

Se quedó así varias semanas. Lo más duro era pasar varias horas "sin hacer nada". Era menester volver a aprender a estar, simplemente estar, sin objeto ni motivo. Meditar como una montaña era la meditación misma del Ser, "del simple hecho de Ser", antes de cualquier pensamiento, cualquier placer o dolor.

El padre Serafín le visitaba cada día, compartía con él sus tomates y algunas aceitunas. A pesar de esta régimen tan frugal, el joven parecía haber ganado peso. Su paso era más tranquilo. La montaña parecía haberle entrado en la piel. Sabía acoger su tiempo, acoger las estaciones, estar silencioso y tranquilo, a veces como la tierra árida y dura, otras veces como el flanco de una colina que espera la cosecha.

Meditar como una montaña había modificado igualmente el ritmo de sus pensamientos. Había aprendido a "ver" sin juzgar, como si diese a todo lo que crece en la montaña "el derecho de existir".

Un día, unos peregrinos, impresionados por la calidad de su presencia, le tomaron por un monje y le pidieron la bendición. Al enterarse de esto, el padre Serafín comenzó a molerle a golpes... El joven empezó a gemir.

"Menos mal, creía que te habías hecho tan estúpido como los guijarros del camino... La meditación hesicasta tiene el enraizamiento, la estabilidad de las montañas, pero su objetivo no es hacer de ti un tocho muerto sino un hombre vivo".

Tomó al joven del brazo y le condujo hasta el fondo del jardín donde, entre las hierbas salvajes, se podían ver algunas flores.

"Ahora ya no se trata de meditar como una montaña estéril. Aprende a meditar como una amapola, aunque no olvides por eso la montaña".


Meditar como una amapola

Así fue como el joven aprendió a florecer.

La meditación es ante todo un cimiento y eso es lo que le había enseñado la montaña. Pero la meditación es también una "orientación" y es lo que ahora le enseñaba la amapola: volverse hacia el sol, volverse desde lo más profundo de sí mismo hacia la luz. Hacer de ello la aspiración de toda su sangre, de toda su savia.

Esta orientación hacia lo bello, hacia la luz, le hacía a veces enrojecer como una amapola. Aprendió también que para permanecer bien orientada, la flor debía tener el tallo erguido. Comenzó, pues, a enderezar su columna vertebral.

Esto le planteaba algunas dificultades porque había leído en ciertos textos de la filocalia que el monje debía estar ligeramente curvado, con la mirada vuelta al corazón y las entrañas.

Cuando pidió una explicación al padre Serafín, los ojos del staretz le miraron con malicia. "Eso era para los forzudos de otros tiempos. Estaban llenos de energía y había que recordarles la humildad de la condición humana. Doblarse un poco el tiempo de la meditación no les hacía ningún daño... pero tú más bien tienes necesidad de energía y por tanto, en el tiempo de la meditación, enderézate, estáte vigilante, ponte derecho vuelto hacia la luz, pero sin orgullo... por otro lado, si observas bien la amapola, te enseñará no sólo el enderezamiento del tallo sino además una cierta flexibilidad bajo las inspiraciones del viento y también una gran humildad".

En efecto la enseñanza de la amapola consistía también en su fugacidad, en su fragilidad. Había que aprender a florecer pero también a marchitarse. El joven comprendía mejor las palabras del profeta: "Toda carne es como la hierba y su delicadeza es la de la flor de los campos. La hierba se seca, la flor se marchita... Las naciones son como una gota de agua de rocío en el borde de un cubo... Los jueces de la tierra apenas plantados, apenas arraigados..., se secan y la tempestad se los lleva como paja" (Is 40).

La montaña le había enseñado el sentido de la eternidad, la amapola le enseñaba la fragilidad del tiempo: meditar es conocer lo Eterno en la fragilidad del instante, un instante recto, bien orientado. Es florecer en el tiempo en que se nos ha dado florecer, amar en el tiempo en que se nos ha dado amar, gratuitamente, sin por qué; puesto que ¿por qué florecen las amapolas?

Aprendía así a meditar "sin objeto ni beneficio", por el placer de ser y de amar la luz. "El amor tiene en sí mismo su propia recompensa", decía San Bernardo. "La rosa florece porque florece, sin por qué", decía también Angelus Silesius. La montaña florece en la amapola, pensaba el joven, todo el universo medita en mí. Ojalá pueda enrojecer de alegría todo el tiempo que dure mi vida". Este pensamiento era sin duda excesivo. El padre Serafín comenzó a sacudir a nuestro filósofo y de nuevo le cogió por el brazo.

Lo llevó por un camino abrupto hasta el borde del mar, a una pequeña cala desierta. "Deja ya de rumiar como una vaca el sentido de las amapolas. Adquiere también el corazón marino. Aprende a meditar como el océano".

Meditar como el océano

El joven se acercó al mar. Había adquirido un buen cimiento y una orientación recta; estaba en buena postura. ¿Qué le faltaba? ¿Qué podía enseñarle el chapoteo de las olas?. El viento se levantó. El flujo y reflujo del mar se hizo más profundo y eso despertó en él el recuerdo del océano. En efecto, el viejo monje le había aconsejado meditar "como el océano" y no como el mar. Cómo había adivinado que el joven había pasado largas horas al borde del Atlántico, sobre todo de noche, y que conocía ya el arte de poner de acuerdo su respiración con la gran respiración de las olas. Inspiro, expiro... y luego soy inspirado, soy expirado. Me dejo llevar por el soplo como alguien que se deja llevar por las olas. Hacía el muerto, llevado por el ritmo de las respiraciones del océano. Eso le había conducido a veces al borde de extraños desvanecimientos. Pero la gota de agua, que en otro tiempo "se desvanecía en el mar" guardaba hoy su forma, su consciencia. ¿Era efecto de su postura?, ¿de su enraizamiento en la tierra?. Ya no era el ritmo profundizado de su respiración quién le llevaba. La gota de agua conservaba su identidad y sin embargo sabía "ser una" con el océano. De este modo el joven aprendió que meditar es respirar profundamente, dejar ir el flujo y reflujo del aliento.

Aprendió igualmente que aunque hubiese olas en la superficie, el fondo del océano seguía estando tranquilo. Los pensamientos van y vienen, nos llenan de espuma, pero el fondo del ser permanece inmóvil. Meditar a partir de las olas que somos para perder pie y echar raíces en el fondo del océano. Todo esto se hacía cada día un poco más vivo en él y se acordaba de las palabras de un poeta que le habían impresionado en su adolescencia: "La existencia es un mar lleno de olas que no cesan. De este mar la gente normal sólo percibe las olas. Mira cómo de las profundidades del mar aparecen en la superficie innumerables olas mientras que el mar queda oculto en ellas".

Hoy el mar le parecía menos "oculto en la olas", la unidad de las cosas parecía más evidente sin que esto aboliera la multiplicidad. Tenía menos necesidad de oponer el fondo y la forma, lo visible y lo invisible. Todo constituía el océano único de su vida.

En el fondo de su alma, ¿no estaba el ruah, el pneuma, el gran soplo de Dios?

"El que escucha atentamente su respiración, le dijo entonces el monje Serafín, no está lejos de Dios. Escucha quién está ahí, al final de tu expiración, quién está en el origen de tu inspiración". En efecto, había momentos de silencio más profundos entre el flujo y reflujo de las olas, había allí algo que parecía llevar en sí el océano.


Meditar como un pájaro

Estar sobre un buen cimiento, estar orientado hacia la luz, respirar como un océano no es todavía la meditación hesicasta, le dijo el padre Serafín; ahora debes aprender a meditar como un pájaro. Y le llevó a una pequeña celda cercana a su eremitorio donde vivían dos tórtolas. El arrullo de los dos animalitos le pareció de momento encantador pero no tardó en ponerle nervioso. Parece que escogían el momento en que caía dormido para arrullarse con las palabras más tiernas. Preguntó al viejo monje que significaba todo aquello y si esa comedia iba a durar mucho. La montaña, la amapola, el océano, podían pasar (aunque uno pueda preguntarse qué hay de cristiano en todo ello), pero proponerle ahora este pájaro lánguido como maestro de meditación era demasiado.

El padre Serafín le explico que en el Antiguo Testamento la meditación se expresa con la raíz traducida en general al griego por m‚l‚t‚ -meletan- y en latín por meditari-meditatio. En su forma primitiva la raíz significa "murmurar a media voz". Igualmente se emplea para designar gritos de animales, por ejemplo el rugido del león (Is 31,4), el piar de la golondrina y el canto de la paloma (Is 38,14), pero también el gruñido del oso.

"En el monte Athos no hay osos. Por eso te he traído junto a una tórtola, pero la enseñanza es la misma. Hay que meditar con la garganta, no sólo para acoger el aliento, sino para murmurar el nombre de Dios día y noche... Cuando eres feliz, casi sin darte cuenta canturreas, murmuras a veces palabras sin significado y ese murmullo hace vibrar todo tu cuerpo con una alegría sencilla y serena. Meditar es murmurar como una tórtola, dejar subir ese canto que viene del corazón, como tú has aprendido a dejar que suba a ti el perfume de la flor... Meditar es respirar cantando. Sin quedarnos mucho en su significado, te propongo que repitas, murmures, canturrees lo que está en el corazón de todos los monjes del monte Athos: "Kyrie eleison, Kyrie eleison... "

Esto no le gustaba mucho al joven filósofo. En algunas bodas o entierros lo había oído traducido por: "Señor, ten piedad".

El monje se puso a sonreír: "Sí, es uno de los significados de esta invocación, pero hay otros muchos. Quiere decir también "Señor, envía tu Espíritu", que tu ternura esté sobre mi y sobre todos", "que tu nombre sea bendito", etc, pero no busques demasiado el sentido de la invocación. Ella se te revelará por sí misma. De momento sé sensible y estáte atento a la vibración que despierta en tu cuerpo y en tu corazón. Procura armonizarla apaciblemente con el ritmo de tu respiración. Cuando te atormenten tus pensamientos recurre suavemente a esta invocación, respira más profundamente, manténte erguido y conocerás el comienzo de la hesiquia, la paz que da Dios sin engaño a los que le aman".

Al cabo de algunos días el "Kyrie eleison" se le hizo más familiar. Le acompañaba como el zumbido acompaña a la abeja cuando hace la miel. No lo repetía siempre con los labios. El zumbido se hacía entonces más interior y su vibración más profunda.

El "Kyrie eleison" cuyo sentido había renunciado a "pensar" le conducía a veces al silencio desconocido y se encontraba en la actitud del apóstol Tomás cuando descubrió a Cristo resucitado: "Kyrie eleison", mi Señor es mi Dios.

La invocación le llevaba poco a poco a un clima de intenso respeto por todo lo que existe. Pero también de adoración por lo que está oculto en la raíz de toda existencia.

El padre Serafín le dijo entonces: "Ya no estás lejos de meditar como un hombre. Tengo que enseñarte la meditación de Abraham".


Meditar como Abraham

Hasta aquí la enseñanza del staretz era de orden natural y terapéutico. Según el testimonio de Filón de Alejandría, los antiguos monjes eran "terapeutas". Más que conducir a la iluminación, su papel consistía en curar la naturaleza; ponerla en las mejores condiciones para que pudiera recibir la gracia, que no contradecía la naturaleza sino que la restauraba y cumplía. Es lo que hacía el monje con el joven filósofo enseñándole un método de meditación que algunos podrían llamar "puramente natural". La montaña, la amapola, el océano, el pájaro, eran otros tantos elementos de la naturaleza que recuerdan al hombre que debe ir más lejos, recapitular, los diferentes niveles del ser o incluso los diferentes reinos que componen el macrocosmos: el reino mineral, el reino vegetal, el reino animal... A menudo el hombre ha perdido el contacto con el cosmos, con la roca, con los animales y esto ha provocado en él desazones, enfermedades, inseguridades, ansiedad. La persona humana se siente "de más", extranjera en el mundo. Meditar era comenzar a entrar en la meditación y la alabanza del universo porque, como dicen los Padres, "todas las cosas saben rezar antes que nosotros". El hombre es el lugar en que la oración del mundo toma consciencia de ella misma; está para nombrar lo que balbucean las criaturas. Con la meditación de Abraham entramos en una consciencia nueva y más alta que se llama fe, es decir, la adhesión de la inteligencia y del corazón en ese "tú" que se transparenta en el tuteo múltiple de todos los seres.

Esa es la experiencia de Abraham: detrás del titilar de las estrellas hay algo más que estrellas, una presencia difícil de nombrar, que nada puede nombrar y que sin embargo posee todos los nombres.

Es algo más que el universo y que sin embargo no puede ser aprehendido fuera del universo. La diferencia que hay entre el azul del cielo y el azul de una mirada, más allá de todos los azules. Abraham iba a la búsqueda de esa mirada.

Después de haber aprendido el cimiento, el enraizamiento, la orientación positiva hacia la luz, la respiración apacible de los océanos, el canto interior, el joven estaba invitado a despertar el corazón. "He aquí que de repente tú eres alguien". Lo propio del corazón es, en efecto, personalizarlo todo y en este caso, personalizar al Absoluto, la fuente de todo lo que es y respira, nombrarlo, llamarle "mi Dios, mi Creador" e ir en su Presencia. Para Abraham meditar es mantener bajo las apariencias más variadas el contacto con esta Presencia. Esta forma de meditación entra en los detalles concretos de la vida cotidiana. El episodio de la encina de Mambr nos muestra a Abraham "sentado a la entrada de la tienda, en lo más cálido del día"; allí acoger a tres extranjeros que van a revelarse como enviados de Dios. Meditar como Abraham, decía el padre Serafín, es "practicar la hospitalidad: el vaso de agua que das al que tiene sed, no te aleja del silencio son que te acerca a la fuente. Meditar como Abraham, ya lo entiendes, no sólo despierta en ti paz y luz sino también el amor por todos los hombres". El padre Serafín leyó al joven el famoso pasaje del libro del Génesis en que se trata de la intercesión de Abraham.

"Abraham estaba delante de Yahvé... se acercó y le dijo: ¿Vas a suprimir al justo con el pecador? ¿Acaso hay cincuenta justos en la ciudad y no perdonarás a la ciudad por los cincuenta justos que hay en su seno...?" Poco a poco Abraham fue reduciendo el número de los justos para que Gomorra no fuera destruida. "Que mi Señor no se irrite y hablaré una vez más: ¿Acaso se encontrarán Diez?" (Gen 18,16)

Meditar como Abraham es interceder por la vida de los hombres, no ignorar su corrupción pero sin embargo no desesperar jamás de la misericordia de Dios.

Este estilo de meditación libera el corazón de cualquier juicio y condena, en todo tiempo y lugar. Aunque sean muchos los horrores que pueda contemplar, llama al perdón y a la bendición.

Meditar como Abraham lleva aún más lejos. Las palabras pugnaban por salir de la garganta del padre Serafín, como si quisiera ahorrar al joven una experiencia por la que él mismo había debido pasar y que despertaba en su memoria un temblor casi sutil... esto puede llevar hasta el sacrificio... y le citó el pasaje del Génesis en que Abraham se muestra dispuesto a sacrificar a su propio hijo Isaac: "Todo es de Dios, murmuró el padre Serafín, Todo es de El, por El y para El. Meditar como Abraham te lleva a una total desposesión de ti mismo y de lo que te es más querido... Busca lo que valoras más, lo que identifica tu yo... para Abraham era su hijo único. Si eres capaz de esta donación, de ese abandono moral, de esa confianza infinita en lo que trasciende toda razón y todo sentido común, todo te será devuelto centuplicado. "Dios proveerá". Meditar como Abraham es adherirse por la fe a lo que trasciende el universo, es practicar la hospitalidad, interceder por la salvación de todos los hombres. Es olvidarse de uno mismo y romper los lazos más legítimos para descubrirnos a nosotros mismos, a nuestros prójimos y al universo habitado por la infinita presencia del "Unico que es".


Meditar como Jesús

El padre Serafín se mostraba cada vez más discreto. Notaba los progresos que hacía el joven en su meditación y oración. Varias veces le había sorprendido con el rostro bañado en lágrimas, meditando como Abraham e intercediendo por los hombres: "Dios mío, misericordia. ¿Que será de los pecadores?". Un Día, el joven fue hacia él y le preguntó: padre ¿por qué no me hablas nunca de Jesús? ¿Cómo era su oración, su forma de meditar?. En la liturgia y en los sermones sólo se habla de él. En la oración del corazón, tal como se describe en la filocalia, hay que invocar su nombre. ¿Por qué no me dices nada de eso?".

El padre Serafín pareció turbarse; como si el joven le preguntara algo indecente, como si tuviera que revelar su propio secreto. Cuanto más grande es la revelación recibida, más grande debe ser nuestra humildad para transmitirla. Sin duda no se sentía tan humilde: "Eso sólo el Espíritu Santo te lo puede enseñar. "Quién es el Hijo lo sabe sólo el Padre; quién es el Padre, lo sabe sólo el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Lc 10, 22). Tienes que hacerte hijo para rezar como el Hijo y tener con quién él llama su Padre, las mismas relaciones de intimidad que él y esto es obra del Espíritu Santo. El te recordará todo lo que Jesús ha dicho. El evangelio se hará vivo en ti y te enseñará a rezar como hay que hacerlo".

El joven insistió: "Pero dime algo más". El viejo sonrió: "Ahora, lo que mejor podría hacer sería gemir, pero tú lo tomarías como un signo de santidad; por lo tanto mejor será decirte las cosas con sencillez. Meditar como Jesús recapitula todas las formas de meditación que te he transmitido hasta ahora. Jesús es el hombre cósmico... sabía meditar como la montaña, como la amapola, como el océano, como la paloma. Sabía meditar como Abraham. Su corazón no tenía límites, amando hasta a sus enemigos, sus verdugos: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Practicando la hospitalidad con los que se llamaban enfermos y pecadores, los paralíticos, las prostitutas, los colaboracionistas... Por la noche se retiraba a orar en secreto y allí murmuraba como un niño "abba", que quiere decir "papá"... Esto puede parecer insignificante, llamar "papá" al Dios transcendente, infinito, innombrable, más allá de todo. El cielo y la tierra se acercan terriblemente. Dios y el hombre se hacen una sola cosa... quizás hace falta que alguien te haya llamado "papá" en la oscuridad para comprenderlo... Pero tal vez hoy estas relaciones íntimas de un padre y una madre con su hijo ya no signifiquen nada. Quizás sea una mala imagen. Por eso yo prefería no decirte nada, no usar imágenes y esperar a que el Espíritu Santo pusiera en ti los sentimientos y el conocimiento de Jesucristo para que ese "abba" no saliera de la punta de los labios sino del fondo de tu corazón. Ese día empezarás a comprender lo que es la oración, la meditación de los hesicastas".


Ahora vete

El joven se quedó algunos días más en el monte Athos. La oración de Jesús le llevaba a los abismos, a veces al borde de una cierta "locura". "Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí", podía decir con san Pablo. Delirio de humildad, de intercesión, de deseo de que "todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad". Se hacía amor, se hacía fuego. La zarza ardiente ya no era para él una metéfora sino una realidad: "Ardía pero sin consumirse". Fenómenos extraños de luz visitaban su cuerpo. Algunos decían que le habían visto andar sobre el agua o estar inmóvil a treinta centímetros del suelo...

Esta vez el padre Serafín se puso a gemir: "­Ya está bien! Ahora vete". Y le pidió que dejara Athos, que volviera a su casa y que viese allí lo que quedaba de esas bellas meditaciones hesicastas

El joven se fué. Volvió a su país. Lo encontraron más delgado y no vieron nada espiritual en su barba más bien sucia ni en su aspecto más bien descuidado... Pero la vista de su ciudad no le hizo olvidar la enseñanza de su staretz.

Cuando estaba muy agobiado, sin nada de tiempo, se sentaba como una montaña en la terraza del café.

Cuando sentía en él orgullo o vanidad, se acordaba de la amapola ("toda flor se marchita") y de nuevo su corazón se volvía hacia la luz que no pasa nunca.

Cuando la tristeza, la cólera, el disgusto, invadía su alma, respiraba profundamente, como un océano, volvía a tomar aliento en el soplo de Dios, invocaba su nombre y murmuraba: "Kyrie Eleison".

Cuando veía el sufrimiento de los seres humanos, su maldad y su impotencia para cambiar nada, se acordaba de la meditación de Abraham.

Cuando le calumniaban, cuando decían de él todo tipo de infamias, era feliz meditando con Cristo...

Exteriormente era un hombre como los demás. No intentaba tener "aire de santo"...

Había olvidado incluso que practicaba el método de oración hesicasta; simplemente intentaba amar a Dios cada momento y caminar en su presencia.

JEAN-YVES LELOUP
Foto: Puesta de sol en Vigo del día 9 de Septiembre. Autora: Ana del Pozo Corbeira. Gracias Ana por tu generoso compartir.