La Vida

domingo, 22 de febrero de 2009

El Cambio

De joven yo era un revolucionario
y mi oración consistía en decir a Dios:
"Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo."

A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta
de que me había pasado media vida
sin haber logrado cambiar a una sola alma,
transformé mi oración y comencé a decir:
"Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo,
aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos.
con eso me doy por satisfecho."

Ahora que soy un viejo y que tengo los días contados,
he empezado a comprender lo estúpido que he sido.
Mi única oración es la siguiente:
"Señor, dame la gracia de cambiarme a mi mismo."

Si yo hubiese orado de este modo desde el principio,
no habría malgastado mi vida.

No se conoce autor


Cuanta verdad encierran estas palabras, siempre pensamos que son los otros los que tienen que cambiar.

Mahatma Gandhi dijo: " Se tú el cambio que deseas ver en el mundo"

Hablando de cambios, de mi cambio, repito el vídeo del otro blog, me encanta...

6 comentarios:

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, María...

Está muy interesante tu blog, te felicito y lo seguiré visitando.

Malgastamos la vida intentando cambiar el mundo, pero no intentamos cambiarnos a nosotros mismos.

El primer paso lo tenemos que dar nosotros, luego veremos si podemos hacer que otros nos sigan.

Un abrazo.

sankaradas dijo...

Namasté, María Durga


El gran Maestro Ramana decía:

“Tu propia realización es el mayor servicio que puedes ofrecer al mundo”.



Nos preocupamos constantemente por lo que hacen los demás, criticamos, consideramos que nos tendrían que hacer más caso, que nosotros sabemos el camino correcto y en el fondo pensamos que podemos dar lecciones y decir a todo el mundo como tendrían que hacer las cosas para estar mejor de lo que ahora están.
Los grandes maestros no se han preocupado nunca de nada más que de conseguir la Paz y transmitirla a todos aquellos que les han querido escuchar.

Estrella Altair dijo...

Hola María, que razón tiene..

Tengo claro que no se puede cambiar nada, por que es muy poco lo que depende de nosotros y mas si es ajenos a nosotros mismos.

Cambiar, madurar y crecer uno mismo y apartir de ahí todo se andará... mucho mejor.

Un abrazo

Mira_azevedo dijo...

Oi Ma!!!
Me encantou seu novo blog...
E quantas verdadades nessas palavras.
Peço cada dia ao Senhor poder ser esse vaso novo,isso é, cambiar a mi mesmo...E só conseguiremos com a Graça,Deus vivendo em nós.
Um abrazo do meu coraçao para ti.

Lorena dijo...

Hola, María.

Antes que nada quería agradecerte que me hayas invitado a tu nuevo blog, y por supuesto que me pasaré a leer lo que pones siempre que pueda.

La entrada, cargada de verdad. Es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno, pero de nuestros propios fallos nos cuesta muchísimo darnos cuenta. Ojalá los seres humanos fuésemos capaces de superar ese egocentrismo que nos caracteriza.

Me ha encantado el vídeo. Es una lástima que los abrazos no sean de verdad la solución a los problemas tan irrelevantes que acaban convirtiéndose en auténticas barbaridades.

Un beso muy grande.

Lorena.

Bacdiras dijo...

Hola María!
Incluso a veces más que cambiar a los demás o a uno mismo sólo hay que observar y ser tolerantes.

Un besillo.