La Vida

miércoles, 8 de julio de 2009

EL DIA MÁS FELIZ DE LA VIDA


No sé a ti que lees esto, pero quizás te pase lo que a mí en relación al día más feliz de la vida. Sucede que al tratar de recordarlo, me doy cuenta de que no tengo uno, sino un montón de “días más feliz de la vida”… Conforme avanzo, se van sucediendo los días y los acontecimientos, claro.

Al recordar los pasados “días más felices” , mi corazón vuelve a sentir la misma alegría de entonces, las mismas emociones: Aaaah… aquel día de Reyes cuando me encontré junto a mis zapatos una cuna para mis muñecas… O cuando a los ocho años nació mi primer sobrino, Jesús… El día en que vi nevar por primera vez… El día de mi primera comunión… Y cuando al llegar la primavera me columpiaba en el patio del colegio, lleno de aromas de flores y cantos de pajaritos… qué frescas y luminosas eran aquellas mañanas… El día de mi boda… Cuando dio positivo el análisis de embarazo de mi hija… el día en que nació y vi su carita por primera vez… El embarazo de mi hijo… cuando escuché el latido de su corazón en aquel nuevo aparato de la consulta del ginecólogo… cuando nació… Cuando vi a mis hijos actuar en las fiestas del cole… en episodios de sus vidas maravillosos… cuando se graduaron en la Universidad… El día que se casó Maite, mi sobrina, a la que siento y amo como mi hermana pequeña... También aquel día en que una pobre mujer embarazada y con otro niño en brazos, llamó a la puerta de mi casa pidiendo ropita de bebés, a mí, que ya tenía a mi hija de un añito y pensaba que tenía pocas cosas… ella me enseñó y ayudó a ser consciente de lo privilegiada que era mi vida y a valorar todo cuanto tenía en demasía… Cada instante de precioso contacto con la divinidad… Cuando por fin me reconocí y supe que hacía por aquí… Cuando aprendí a amar de manera incondicional… Cada instante de felicidad compartida con mi más fiel amigo, compañero y amante, mi esposo… Cuando me reconocí en la mirada del pobre y desvalido, de mis hermanos humanos… El día en que dejé de ser víctima para convertirme en aprendiz… ¡Uf! son tantos y tantos… ¿Te pasa a ti también?

Así que me centraré en los últimos” mejores días de mi vida” en los más recientes: El día en que se casó mi hijo; aunque hubo ausencias que se sintieron, debo decir que fue un día grande, alegre, radiante, me sentí orgullosa de ver lo bien que él y su mujer, mi nuera, habían organizado todo, se ocuparon con exquisitez de hasta el más mínimo de los detalles…

Los miles de momentos vividos con “Daniel” nuestro pequeño hijo de acogida…

El día en que nació Jimena…

Pero, el hasta hoy y más reciente” mejor día de mi vida” el mejor, mejor, de los mejores, por cómo me sentí, por lo que sentí, por la alegría y emoción desbordantes… por las risas, las lágrimas, los asombros… ¡por todo! fue el día quince de Junio pasado… cuando al atardecer llegaron a casa mi hijo y su mujer y, entre bromas y risas, nos dan la noticia ¡estamos embarazados! No me lo podía creer… mi hijo, mi niño que ya es un hombre, ¿padre? Los abracé, los besé, los volví a abrazar, a besar… los miraba… lo miraba y venían a la mente las imágenes de cuando él había nacido, de cuando era pequeño…. Y ahora ¡padre! Me abracé con Jose, mi marido, el abuelo… ¡vamos a ser abuelos Jose! -dije yo- ¡abuelos de verdad! Y más risas y llantos…
Por fin podremos tener en nuestros brazos a una criatura que está aquí, a través nuestro… Como dice mi querido Jorge Carvajal al respecto, “ya somos inmortales”

Hasta ahora, éramos abuelos en teoría y en espíritu (mi niña Jimena) pero el Cielo ha querido premiarnos con la abuelez en la práctica y la materia…

No sólo siento que ese es el hasta hoy “mejor día de mi vida”, sino que a partir de ahora, todos los que me queden de vida, estarán llenos de felicidad y alegría, gracias a este regalo de Dios que viene a través de nuestros hijos P.José . y M., ese niñ@ que llenará nuestros hogares de alegría y amor, mucho amor del bueno.

Gracias P. José, gracias hijo mio, por este regalo tan grande. Gracias M., gracias hija, porque sabes que así te sentimos, como nuestra hija, gracias repito, por ese fruto bendito que llevas en tu vientre y que no sólo llenará de dicha vuestro hogar y el nuestro, sino el de tus padres y familiares… y sobre todo ¡Gracias Dios mio! por este niño que será un afortunado, pues lo están esperando con mucho amor para disfrutarlo, una extensa y larga familia, llena de abuelos, abuelas, bisabuelas, bisabuelos, tíos, tías, primos, primas, amigos, amigas…

Gracias a la vida… que me ha dado tanto…

Este vídeo que os comparto, es una canción que estaba de moda cuando el embarazo de mi hijo P.José. A mi marido le gustaba mucho y siempre me la cantaba y la ponía en el radiocasette cuando íbamos en el coche ¡Qué tiempos aquellos! Ya han pasado treinta años... Por cierto, la canción resultó casi profética, ese niño que venia en camino, resultó ser un sol que ilumina y da sentido a nuestras vidas...


(Foto:Monasterio San Juan de la Cruz-Segovia. Camino de ascenso a la cueva donde oraba el Santo. Retiro Mayo con J.Carvajal. Dia muy feliz...)


5 comentarios:

Mira_azevedo dijo...

MA, eres una persona especial, y ese niño que viene , es un regalo que El Señor preparo para ti con mucho amor.
A partir de ahora, todos los días que te queden de vida, estarán llenos de felicidad y alegría con certeza, por supuesto como dices tu, dejaste de ser víctima para convertirse en aprendiz… estas viviendo el nuevo adviento , Vida Nueva en el Señor.

Mi alego y me quedo feliz por está tan ceca y compartir eses momentos mágicos con su familia como familia.


Gracia por lo mucho que me aportas

Anónimo dijo...

No he podido esperar y ya mismo he realizado mi primera visita... ¡Felicidades abueletes!. Besiños, Mavy

Silvia García dijo...

Felicitaciones Abuela!!!!! por segunda vez, que alegría!!!me imagino la cara de todos cuando se enteraron.

Es tan hermoso lo que has escrito María, pensaba mientras te leía que en algún momento te preguntabas si habrías otro blog, que ibas a publicar.
La naturalidad y fluidez con que cuentas estas historias tan caras a tus sentimientos es admirable.

Y claro que sí, todos tenemos "el día más felíz de nuestras vidas", solo que a veces debemos bucear en nuestro corazón para buscarlos porque naturalmente creo, tenemos cierta tendencia a recordar más los feos.

Hace poco le contaba a mi amiga Seisito, lo que dice mi hermana con respeto a sus nietos, que los disfruta como nunca pudo disfrutar a sus hijos.
Me alegro tanto por vos.

Te mando miles de abrazos desde el alma y seguiremos paso a paso este embarazo hasta que llegue el día mas felíz de tu vida.
Silvia

Patricia dijo...

Cuantos dias de felicidad!! es verdad cada uno tiene en su vida tantos dias de felicidad que muchas veces olvidamos por enfocarnos mas en la pena y tristeza, lindo post!
Felicidades por el nuevo integrante!! Debes ser una persona muy tierna y dulce se lee.
Que emocion! un bebito...
besos,

Estrella Altair dijo...

Gracias por tus comentarios sinceros en mi blog, me llegan...

.. Y gracias por compartir esos momentos de felicidad con nosotros.

Me he emocionado... sobre todo al sentir ... "una gran envidia sana"... cuando nos cuentas que vas a ser abuela, y que tienes el lujo y el privilegio de llegar a ello, feliz, y vital y con todas las ganas y proyectos del mundo..
... me emociona..... y casi lloro.

Felicidades de corazón, yo tambien doy gracias a mi vida.. por que como tu he tenido un montón de días felices... mi vida ha sido dulce...... y buena... soy privilegiada en ese sentido..

.. y me emociono amiga....

... Te aprecio mucho Maria Durga un abrazo