La Vida

miércoles, 10 de junio de 2009

ESA SONRISA


Cada mañana cuando abro mi correo, suelo encontrar varios mensajes de amigos, familiares, y alguna que otra promoción... pero hay uno que busco siempre con ilusión, que nunca falla, es el "pensamiento simiente" que amable y generosamente me envía Joaquín Tamames de Fundación Ananta. Es todo un lujo para el espíritu, tanto el pensamiento, como el comentario que sobre él hace Joaquín.

Últimamente adjunta alguna fotografía de niños y no tan niños de la India, fotos que ha tomado él mismo, en un viaje que ha hecho recientemente. Son fotos preciosas, que impactan por lo que trasmiten esos niños a través de sus miradas y sonrisas radiantes.

Cada mañana al despertar, hago meditación, luego, mientras se prepara el desayuno, enciendo mi ordenador y ahí está, ¡el pensamiento simiente! Creedme, no encuentro otra manera mejor de comenzar el día... Un poco más tarde, navego un poquito por la red, hay lugares que me encanta visitar, hay blogs de sumo interés y de los cuales aprendo mucho, muchísimo. Uno de ellos es el blog de Mario Conde; ahí ,esta mañana, me encontré con un artículo escrito por Joaquín Tamames que me encantó, son de esos que te llenan el corazón de gozo y contento...

Ya sabéis que lo mio es compartir, y ese articulo me pareció tan hermoso y a la vez pedagógico, que deseé traerlo a mi blog para que todos los que por aquí pasáis, pudieses disfrutarlo. Me puse en contacto con Joaquín Tamames para saber si podría ponerlo aquí, y en poco tiempo su respuesta llegó: si, si puedes, y no sólo eso, sino que amablemente me envió el texto y la fotografía.

No tengo palabras para agradecer su enorme y exquisita generosidad...

Espero que a todos os lleguen al corazón estas preciosas palabras de Joaquín.


Esa sonrisa


Hace unas semanas estuve en la India.

Una mañana de domingo me doy un paseo por un pueblito de la montaña y enseguida me veo rodeado de niños que van a la fuente a llenar sus cubos de agua para los quehaceres domésticos. Los hay muy pequeños, desde dos años, y también mayores, ya adolescentes. Unos van descalzos, otros no, las niñas llenas de colores, caminando con esa elegancia tan especial con la que se mueven las mujeres en la India y que choca tanto la primera vez.

Algunos de esos niños y niñas, muchachos y muchachas, son muy bonitos. Yo les sonrío y enseguida me sonríen. Hacemos fotos y todos quieren posar para luego verse en la foto, entre risas. Hay elecciones dentro de unos días y una niñita lleva una bandera naranja (simboliza el hinduismo), blanca (simboliza el cristianismo) y verde (simboliza el islamismo), es la bandera de la India. Les hago un guiño. Me regalan sonrisas, risas y sobre todo sus preciosas poses para que la cámara recoja todos los colores y toda su belleza. Escucho sus risas, la algarabía. Me viene a la mente la frase de Saint Exúpery cuando, antes de la despedida del Principito, dice: “Hombrecito, hombrecito, …quiero oírte reír otra vez…”.

Estas niñas y estos niños me acompañan ahora cada día, intento que formen parte de mi torrente sanguíneo, como diría Mario. Se me nubla el ánimo, pienso en ellos. El día está triste, pienso en ellos. Las dificultades ya no me parecen tan dificultades. Percibo que lo que yo llamo dificultades para ellos son nimiedades. Sus risas, sus colores, su vivir, me acompañan. Son como un sol que me calienta. Me recuerdan otras risas y sonrisas que he visto en otros países, en otros niños y niñas, del tercer y del primer mundo, pero sobre todo del tercer mundo. Son la sal de la tierra. Estos niños, con su sonrisa me están dando un mensaje que dice: “vive con autenticidad, no te traiciones, no traiciones a los demás”.

Esa sonrisa me devuelve la esperanza en la Humanidad. Me susurra muy sutil al oído: “hay un nuevo mundo, pero debemos trabajar por ese mundo”. La sonrisa me manda un mensaje de lo simple que puede ser la vida si no la complicamos con tanto artificio. Aquí, en nuestras ciudades, en nuestros mundos (también en la India) los adultos andamos enfrascados en nuestras pasiones, en nuestras peleas, en nuestras luchas, y si no es la pistola utilizamos el abogado. Nos tiramos de los pelos unos a otros, nos hacemos daño, nos enfadamos, nos engañamos, nos juramos amor (con minúsculas), nos reconciliamos: resulta agotador. Los rostros, poco a poco, se nos van apagando: “es ley de vida”, “es el valle de lágrimas”, decimos para consolarnos, para explicar nuestra tristeza. Y bien que lloramos tras hacernos tanto daño.

Me vuelve esa sonrisa. Se me cuela bien dentro, y mis células se activan, todas ellas. Todas quieren sonreír, como la niña. Si mis células sonríen, yo también sonrío. De repente, me encuentro caminando por la calle, en Barcelona, en Madrid, en cualquier ciudad, y me llega esa sonrisa. Pienso: “hay tantos motivos para ser feliz y para dar las gracias”. Y mi interior se llena de alegría y de propósito. Y es una alegría que no requiere de grandes cosas, es muy callada, pero cuando me llega me siento flotando en el mundo, es como si tuviera alas.

He soñado que volaba. Movía las piernas como en una bicicleta y volaba a ocho o nueve metros del suelo. Veía los prados, los árboles, las casas, las personas, desde lo alto. Me ocurre con frecuencia. Quizás es un viaje verdadero, y en mi sueño voy de aquí para allá. Antes de dormirme pido a mis guías que me lleven allá donde yo pueda ayudar. Con frecuencia, estos niños vienen conmigo, y vamos de poblado en poblado, abrazando a otros niños. A veces tengo la sensación de que he trabajado mucho por la noche, muy lejos de casa, en tierras lejanas.

Me despierto muy temprano. El día promete ser espléndido, con sol y brisa, lleno de colores. Pero los periódicos y nosotros sólo hablaremos de deportes, de dineros, de sexo, de poder y de querellas, y de tristezas. Un gran desperdicio.

Alguien ha dejado una nota en mi bolsillo. No se si es real o no. Es la camisa que llevaba mientras pedaleaba en el aire, en el sueño. La nota tiene un fragmento de “las hojas del jardín de Morya”. Dice así:

“Purifica el sendero a través de la alegría
Mientras seas alumno, aprende a dominar la irritabilidad
Mis alumnos deben mirar benévolamente
Si no quieres permanecer como eres, contempla al bien
Como a través de un vidrio de aumento
Y aminora diez veces los signos del mal”.

Ya voy camino del trabajo, y voy rumiando la notita. Me hace bien rumiarla. Me hace entender el poder purificador de la sonrisa de esos niños. Me dice que contemple el bien con lentes de aumento… Tengo la mente en otro mundo. Es un mundo muy hermoso. Vive en mi interior y es real. Rebusco en el bolsillo. Hay una foto. Es la de esa sonrisa.


¡¡¡GRACIAS JOAQUÍN!!!

6 comentarios:

Silvia García dijo...

“hay un nuevo mundo, pero debemos trabajar por ese mundo”.
Querida María, que más puedo decirte, he leido tu post de ayer aunque no dejé comentario, lo que me estás enviando, esta marvilla de hoy de Joaquín, todo, todo, si pasas por mi blog quizás te des cuenta que está pasando en mi interior, no porque no supiera desde siempre esto que estamos hablando, sino por el momento que estoy viviendo.
Abrazos inmensos desde el alma.
Silvia

Silvia García dijo...

María.
Después que te comenté y publiqué me quedé pensando que no te pedí autorización para hacerlo, como tú lo hiciste para publicar lo de Joaquín.
Te pido disculpas, aunque es tarde, si te molesté.
Suelo ser un poco atropellada.
Me impulsó el "compartir" del que tu hablas
Un abrazo
Silvia

Mira_azevedo dijo...

OI Maria, ler testemunho como esse, alimenta e fortalece nossa fé.
Vemos sinais claros desse mundo novo, que de verdade, começa aqui e agora nessa nossa existência humana.
O Grande Mestre nos deixou o exemplo quando percorria a Galiléia ,ensinando nas
sinagogas , curando toda sorte de doenças e enfermidades entre o povo, dando de comer a
quem tinha fome,denunciando toda espécie de injustiça e devolvendo dignidade...
“Porque o reino de Deus não é comida nem bebida, mas justiça, e paz, e alegria no Espírito Santo” (Romanos 14:17).
Pois minha amiga, o senhor nos chama a continuar essa caminhada e fazer a experiência dos pequenos, que son la sal de la tierra, sol que calienta.
Que possamos a cada minuto agradecer e louvar ao senhor por todos os motivos que temos para ser feliz.
Um abraço

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Hermoso...lo deja a uno sin palabras!!

Y a ti, princesa,
gracias por compartirlo


Paz&Amor (y una sonrisa)

Isaac

thot dijo...

María que preciosa entrada que nos has regalado!!!!!!
Me ha dejado sin palabras.
Un beso!!

cooking-love dijo...

Simplemente....marabillosa ¡¡¡
Esto llega al corazon,y lo trasnforma...¡¡
gracias a ti y a su escritor,